|
Fotografía: Enciclopedia de los Municipios de México
El territorio que ocupa el estado de Michoacán está dividido en cuatro regiones geográficas: Ciénaga de Chapala, el Bajío, Tierra Caliente y el Sur. La Sierra Madre del Sur atraviesa el suroeste del estado, en tanto que en la parte norte se encuentra el Eje Volcánico, que da origen a las sierras de Angangueo, Mil Cumbres, Ozumatlán, Apatzingán y Patambán. A tal grado mantiene esta cordillera su actividad volcánica, que en 1943 hizo erupción el volcán Paricutín, para desaparecer bajo olas de lava el poblado de San Juan Parangaricutirimícuaro. Los ríos más importantes son el Cupatitzio, Temazcaltepec y Cutzamala; y los lagos más grandes, el Chapala, Cuitzeo, Pátzcuaro y Zirahuén.
A 24 kilómetros de Lázaro Cárdenas se encuentra Playa Azul, ahí principia el camino de 250 kilómetros de espléndidas playas casi vírgenes, que invitan a vivir la sencillez de la costa michoacana, donde es posible disfrutar de un viaje de placeres simples, en un paraíso de tranquilidad del que a primera vista sólo se pueden observar unas cuantas palapas dispersas, para descubrir poco a poco ante los ojos del visitante, la belleza y diversidad de sus playas con aguas cristalinas, olas tempestuosas, caletas apacibles de arena blanca granulosa o fina de color gris claro, algunas con agua de color esmeralda y otras de azul turquesa y admirar en sus puestas de sol las garzas, palomas, gaviotas y pelícanos que vuelan entre miles de cocoteros, huertas de mango, papaya y plataneras.
Lázaro Cárdenas es un puerto industrial del pacífico mexicano, está localizado en la zona costera limítrofe de los estados de Michoacán y Guerrero. Este puerto y el de Altamira, Tamaulipas, constituyen las dos reservas portuarias estratégicas del país para el desarrollo de industrias de diversa escala. Es junto con los puertos de Ensenada, Guaymas, Topolobampo, Mazatlán, Puerto Vallarta, Manzanillo, Salina Cruz, Altamira, Tampico, Tuxpan, Veracruz, Coatzacoalcos, Dos Bocas y Progreso, una de las quince administraciones portuarias integrales del país.
En la década de 1970 surgió la idea de industrializar esta zona de la costa michoacana con base en el proyecto denominado en su conjunto Cuarto Polo de Desarrollo, diseñado a partir de los ricos yacimientos férreos de Las Truchas, cuya riqueza mineral ya era conocida en el período posclásico y descrita en el lienzo de Jucutacato, donde se detalla con dibujos y textos, la migración de cuatro grupos nahuas a través del territorio que hoy se conoce como Michoacán en busca de minerales.
La presencia de pobladores en la región tiene su más lejano antecedente en el periodo preclásico cuando llegaron al occidente los olmecas y hacia el posclásico los nahuas, que se establecieron en las riberas de lo que ahora es el río Lerma-Santiago. Tiempo después arribaron los quechuas, quienes aliados con los nonoalcas, ocuparon las tierras de los nativos. Los nonoalcas fijaron su capital en Tzintzuntzan y luego en Huitzio. Los quechuas, por su parte, fundaron Pátzcuaro.
Uno de estos grupos nahuas se trasladó hacia Apatzingán y Aguindo, para viajar hacia la región costera. Alrededor del año 1446, la zona de Zacatula (que comprendía desde Petatlán hasta Colima), por ser una zona rica en minerales y producción agrícola, representó un punto de disputa entre los imperios Purépecha y Nahua, sin que se definiera un grupo dominante.
Estos pueblos negaron su ayuda a los mexicas –de quienes eran independientes- cuando éstos fueron atacados por los conquistadores europeos; sin embargo, poco después, esta región se convirtió en un territorio codiciado por ellos cuando al enterarse de la enorme riqueza de estas tierras, Hernán Cortés envió un pequeño grupo de hombres encabezado por Gonzalo de Umbría a investigar las minas de oro del señorío de Zacatula (llamada en esa época Zacatotlán). Más adelante Cortés ordenó al Capitán Juan Álvarez Chico, ir a Zacatula a través de Tecoantepec, para plantar algunas cruces en señal de que la corona española había tomado posesión del litoral. En 1522, los españoles entablaron contacto con los purépechas y obtuvieron el paso franco en sus incursiones hacia el noroeste.
Corría el año de 1523, cuando Juan Rodríguez de Villafuerte y Ximón Cuenca, fundaron la Villa de Concepción de Zacatula, y fue ahí mismo en la Barra de Zacatula, donde por órdenes de Hernán Cortés, se construyó el primer astillero que hubo en tierras mexicanas, lo que hizo de esta zona un centro de importancia comercial y marítima, ya que gracias a su ubicación sirvió como punto de salida de las expediciones a lo largo de toda la costa, que partían con la misión de explorar el norte y el sur del continente.
En 1530, los indígenas fueron vencidos y esclavizados por Nuño Beltrán de Guzmán. Onceaños más tarde el virrey Antonio de Mendoza autorizó la fundación de Valladolid, hoy Morelia, con lo que Michoacán se convirtió en una de las cinco providencias mayores del Virreinato.
Tras el establecimiento de la Corona Española en México se instauraron las encomiendas, que tuvieron como objetivos principales el adoctrinar a los indígenas, despojarlos de sus tierras y utilizarlos como mano de obra. En forma conjunta llegó la evangelización a Michoacán, con los misioneros agustinos encabezados por fray Juan Bautista Moya. Ellos fundaron doctrinas en Ajuchitlán, Coyuca, Pungarabato y otros lugares de menor importancia; para avanzar después hasta Coahuayutla, Petatlán, Tecpán y Acapulco. Detrás de ellos habían dejado una cadena de misiones que iniciaban en Tiripetío para continuar por Tacámbaro, Ário, La Huacana, hasta llegar al Balsas.
En 1533 se estableció la alcaldía mayor de Zacatula, sin embargo, la explotación desmedida de los recursos de la región, que en su mayoría, eran enviados a España, trajo como consecuencia la casi total desaparición de zonas auríferas en estas tierras. Es a partir del año 1567, que se empezó a conocer como La Orilla, a la parte de la desembocadura del Río Balsas sobre el Océano Pacífico. La región permaneció sin movimiento hasta que en el año de 1797, Manuel Antonio Otero, un minero de Guanajuato, adquirió la hacienda de La Orilla, que abarcaba los pueblos de Acalpicán, Piche, San Blas, Marmolejo, El Capire y La Orilla, con una extensión total de 14 mil hectáreas. A finales del siglo XIX la hacienda, propiedad de Agustín Luna, constituía un latifundio de 93 mil hectáreas.
En el año 1855, la región de La Orilla, Acalpicán, Los Coyotes, Los Amates y El Naranjito, pasaron a la jurisdicción de la Unión Guerrero. Cuando Michoacán reclamó su posesión dio inicio a un conflicto por las tierras, hasta que el año de 1901, el Presidente Porfirio Díaz resolvió que el río Balsas fuera la división entre Michoacán y Guerrero.
En 1906 se vendió la hacienda de la Orilla a la Compañía de La Orilla, una empresa francesa, dedicada a la explotación de la minería en Las Truchas y a la crianza de animales y la siembra a gran escala de cítricos, algodón, ajonjolí y tabaco, hasta que, en 1910, las fuerzas revolucionarias obligaron a los franceses a huir rumbo a Manzanillo en la embarcación Ives.
En 1907, la compañía extranjera, llamada Minas y Fierros del Pacífico, obtuvo la concesión para explotar los yacimientos de Las Truchas, pero 10 años después, la compañía perdió los derechos por incumplimiento de obligaciones fiscales, tras lo cual, el presidente Venustiano Carranza incorporó los yacimientos a la reserva nacional.
Casi veinte años después, en el año 1926, se llevó a cabo un levantamiento hidrográfico de la zona costera frente a los estados de Guerrero y Michoacán, que dio pie a la posibilidad de establecer un puerto en la región del río Balsas.
Desde el periodo colonial, la región ocupada por lo que hoy es Lázaro Cárdenas, era conocida con el nombre de Hueytlaco que en náhuatl significa ¨en el llano¨ o ¨el lugar grande¨. Es hasta el año de 1931, que a iniciativa del general Lázaro Cárdenas, el caserío conocido como Los Llanitos recibe el nombre de Melchor Ocampo del Balsas, (en honor de quien fuera gobernador de Michoacán y creador de las Leyes de Reforma), dependiente del municipio de Arteaga.
Durante el período en que Lázaro Cárdenas fue gobernador del estado, se realizaron recorridos por la región de La Orilla, con el fin de pacificar la comarca y dar facilidades para que se poblaran aquellos lugares en donde se contara con agua potable. Como resultado, en 1936 se otorgaron los primeros remates fiscales en beneficio de los pobladores de la zona y los vecinos de Arteaga.
El aprovechamiento de los ricos yacimientos de hierro de Michoacán, localizados en la serranía de Arteaga, que separa la zona costera del resto del estado, fue la base estratégica para desarrollar el gran proyecto de conurbación de la zona del bajo Balsas, conformada por los municipios de Arteaga y Lázaro Cárdenas, en Michoacán, y los de Coahuayutla, La Unión y José Azueta, en Guerrero.
El proyecto tuvo su punto de partida en la construcción de una planta siderúrgica integrada para transformar el hierro de los yacimientos en productos terminados de aceros planos y no planos, y en la construcción de un puerto con características industriales y comerciales. Ambos, puerto y siderúrgica, fueron planeados para edificarse en la desembocadura del río Balsas, el punto donde limitan los estados de Michoacán y Guerrero. En el año de 1938 se iniciaron los estudios para determinar la ubicación del puerto, para finalizarlos en la década de 1950. A principios de la década de los años sesentas se inició la construcción de la presa José Maria Morelos, conocida ahora como La Villita; que proveía de sistemas de riego a la amplia zona cultivable; el puerto y la siderúrgica. También se iniciaron los trabajos de dragado para formar los canales de acceso e interiores del puerto y se creó una reserva territorial de 4 mil hectáreas expropiadas a los ejidos de Guacamayas y Melchor Ocampo, en el estado de Michoacán, y al de Santiago Zacatula, en el estado de Guerrero mediante diversos decretos presidenciales.
El 17 de noviembre de 1970, dado que ya existía un municipio con el nombre de Ocampo, cambia el nombre de Melchor Ocampo del Balsas por el de Lázaro Cárdenas, en honor al general que fuera presidente de la República. Por esas fechas dio inicio la construcción de las terminales de Metales y Minerales. En 1976, bajo el programa de fortalecimiento de los puertos industriales, el municipio de Lázaro Cárdenas recibió un importante impulso en obras de infraestructura, que permitieron terminar su canal principal, la dársena de ciaboga, las escolleras, las terminales de Fertilizantes, de Contenedores y Usos Múltiples, y en el lapso 1982-1985 se concluyó la Terminal de Granos y la de Petróleo en el periodo 1985-1986.
Entre 1982 y 1988 dio comienzo y se terminó la construcción de los silos para el manejo de los granos. De 1988 a1994 se instalaron las grúas de muelle y se abrió el patio para el manejo especializado de contenedores. Fue entonces cuando el puerto de Lázaro Cárdenas reconstruyó la Terminal de Granos afectada por el gran sismo de 1985.
En 1993 se decretó la nueva Ley de Puertos que dio origen a la creación de las Administraciones Portuarias Integrales (API), de tal manera, la API Lázaro Cárdenas se constituyó a mediados de 1994 para tomar en sus manos la administración del acceso marítimo michoacano. En virtud de lo dispuesto en el artículo 7o. transitorio de la Ley de Puertos, se constituyó la Administración Portuaria Integral de Lázaro Cárdenas, S.A. de C.V., como una empresa de participación estatal mayoritaria. En dicha sociedad, todas las acciones representativas del capital social (salvo una, de la que es titular el Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos, Sociedad Nacional de Crédito) pertenecen al Gobierno Federal. A partir de ese momento se dio impulso a la ampliación de la infraestructura portuaria y se tomaron decisiones para profundizar el canal del acceso y la dársena de ciaboga a 16.5 metros y más adelante, en 1997, se construyó el muelle para recibir el carbón destinado a la central termoeléctrica de Petacalco.
Hoy en día, las modernas instalaciones del Puerto Lázaro Cárdenas están equipadas y calificadas para cubrir con eficiencia, seguridad y productividad todas las actividades comprendidas en un puerto industrial y comercial de su magnitud. El puerto está acondicionado para recibir navíos de grandes dimensiones y todo tipo de cargas. Lázaro Cárdenas es el único puerto de México con 18.00 metros de profundidad en su canal de acceso y 16.50 metros de profundidad en la dársena principal de ciaboga. Es además, el único puerto protegido que puede recibir embarcaciones de hasta 165 mil toneladas de desplazamiento.
Actualmente el puerto cuenta con seis terminales especializadas, dos terminales de usos múltiples y un área destinada para la instalación de una Terminal Especializada de Contenedores, Gas Natural, Astillero, Terminal Roll on -Roll off y una tercera Terminal de Usos Múltiples. En materia de servicios urbanos e industriales, el puerto Lázaro Cárdenas cuenta con accesos carretero y ferroviario, energía eléctrica de alta, media y baja tensión, agua cruda, telefonía y combustible para satisfacer la demanda de la industria que se proyecta establecer.
El puerto industrial y comercial Lázaro Cárdenas es el acceso marítimo internacional por excelencia en el Pacífico mexicano. Su inmejorable posición estratégica favorece el acceso a las naciones de la Cuenca del Pacífico y permite participar en las cadenas del transporte marítimo internacional más desarrolladas, lo que da a México un papel clave dentro del mercado Asia-Pacífico, además de representar la llave de entrada a la Costa Este de los Estados Unidos de Norteamérica, a través del corredor Lázaro Cárdenas Kansas City, Missouri.
Todo lo anterior hace de la Administración Portuaria Integral Lázaro Cárdenas, el principal acceso marítimo nacional y líder del Pacífico mexicano al cuadriplicar sus ingresos y quintuplicar la inversión anual entre 2000 y 2006.
Fuentes de Información:
Secretaría de Comunicaciones y Transportes. Puertos de México.
Enciclopedia de los Municipios de México. Lázaro Cárdenas Michoacán.
www.turismo michoacan.gob.mx
Palacios Rangel Rosa María.
|