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BIBLIOTECA VASCONCELOS |
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Ciudad de México, Distrito Federal
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La Biblioteca Vasconcelos se localiza en la calle de Mosqueta o Eje 1 Norte, entre Insurgentes Norte y Aldama, en la colonia Buenavista de la céntrica delegación Cuauhtémoc de la Ciudad de México, Distrito Federal. La entrada principal del recinto da a una explanada que conecta con la antigua Estación de Ferrocarril Buenavista, por lo que no resulta extraño que inmerso en el pasado ferroviario del entorno urbano en donde se erigió, el inmueble semeje un gigantesco vagón de tren. Una de las mejores maneras de llegar a la biblioteca es por medio del transporte público, ya sea en metrobús, pues está a unos cuantos pasos de la avenida Insurgentes, o en metro, ya que se encuentra frente a la estación y terminal Buenavista de la línea B, Buenavista-Pantitlán y muy cerca de la estación Guerrero de la línea 3, Universidad-Indios Verdes. Su ubicación resulta afortunada, pues en un radio de 15 kilómetros a la redonda se sitúan diez de la dieciséis delegaciones del Distrito Federal y ocho municipios conurbados del Estado de México; lo que constituye una red geográfica en la que se concentran cerca de 14 millones de habitantes, tres de ellos en un área de 5 kilómetros a la redonda. Asimismo, en esta área se proyecta el desarrollo de un complejo de comunicaciones y transportes, para lo cual se rehabilitará la antigua estación de ferrocarriles como terminal del tren suburbano de la Ciudad de México que conectará, en una primera etapa, a Buenavista con Cuautitlán y posteriormente con Huehuetoca, en el norte del Estado de México. Para la construcción del nuevo recinto cultural, la Secretaría de Educación Pública en conjunto con el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes fueron designados como las entidades responsables de la ejecución y la coordinación operativa del proyecto, para lo cual se determinó que fueran apoyadas básicamente por los siguientes órganos: un Comité Consultivo, integrado por especialistas, profesionales y expertos en diversos campos; un Patronato encargado de la recaudación de fondos y donativos para la construcción y el equipamiento del edificio, como medios adicionales a los recursos fiscales destinados para ello, un Fideicomiso público de administración para garantizar su aplicación ágil, transparente y eficiente, además del Comité Técnico, responsable de la canalización de los recursos y la supervisión del proyecto. Después de la aprobación de la estructura operativa del proyecto, un primer paso fue la constitución, el 18 de marzo de 2003, del Comité Consultivo, en el que se consideró la participación de representantes de las más importantes instituciones especializadas en el campo de la bibliotecología, la arquitectura, y la tecnológica. En este Comité se cuidó dotar de un peso muy particular al sector bibliotecológico, con la representación de sus principales organismos profesionales y de investigación como el Colegio Nacional de Bibliotecarios, la Escuela Nacional de Biblioteconomía y Archivonomía, el Centro Universitario de Investigaciones Bibliotecológicas, el Colegio de Bibliotecología de la UNAM y el Instituto de Investigaciones Bibliográficas a través de la Biblioteca Nacional. En los primeros días de mayo de 2003, se publicó la convocatoria del Concurso Internacional de Arquitectura para seleccionar la propuesta para la realización del Proyecto ejecutivo. Para el desarrollo del concurso se conformó, además de un comité organizador, un comité técnico para la implementación de la competencia, y se constituyó también una asesoría de concurso. El concurso se desarrolló en dos etapas. La primera consistió en la presentación por parte de los participantes de un esquema conceptual consistente en un boceto de la biblioteca. Las propuestas fueron valoradas por un jurado internacional que estuvo integrado en sus distintas etapas por los mexicanos Carlos Mijares (arquitecto), Ricardo Rodríguez (arquitecto), Daniel Ruiz (ingeniero civil), Jorge Gamboa de Buen (arquitecto) y Jorge von Ziegler (escritor y director General de Bibliotecas del Conaculta); así como por los arquitectos extranjeros Shigeru Ban, de Japón; Aaron Betsky, de Estados Unidos; Tod Williams, de Estados Unidos; Peter Rowe, de Estados Unidos; Mark Robbins, de Estados Unidos, y Luis Fernández-Galiano, de España. Asimismo, intervinieron: el señor Reed Kroloff, como asesor; Robert Rohlf como consultor en bibliotecas, y como coordinador del Comité Técnico el arquitecto Ernesto Alva Martínez. En el concurso participaron 592 propuestas, de las cuales 459 correspondieron a arquitectos mexicanos y 133 a arquitectos extranjeros de 31 países distintos. Entre las propuestas más destacadas se cuentan las de Rem Koolhaas, Zaha Hadid, David Chipperfield, Eric Owen Moss y otros brillantes despachos de nivel internacional. Esta etapa concluyó con la selección de las siete mejores propuestas, presentadas por Josep Lluís Mateo (España); el Equipo Broid+Bonilla+Mazanti (México-Colombia); David Chipperfield (Reino Unido); Héctor Vigliecca (Brasil); Juan Carlos Tello (México); Alberto Kalach (México) y Eric Owen Moss (Estados Unidos). Para la segunda etapa, los finalistas elaboraron un anteproyecto que presentaron a un jurado distinto, pero conformado con los mismos criterios del anterior. Para la selección del proyecto triunfador, los integrantes del jurado evaluaron los siete anteproyectos presentados a la etapa final del concurso. El proceso consistió, primero, en la presentación y explicación por parte de cada uno finalistas de sus respectivos anteproyectos; después, los expertos en bibliotecología y estructuras realizaron las observaciones que consideraron pertinentes, posteriormente se llevó a cabo una serie de votaciones en las que cada miembro del jurado señaló el proyecto que a su juicio era susceptible de ser electo. De esta manera se seleccionó al triunfador de los siete anteproyectos, que resultó ser el realizado por el mexicano Alberto Kalach con un equipo integrado por Juan Palomar, Tonatiuh Martínez y Gustavo Lipkau, quienes perfilaron un edificio lineal, con una sección simétrica en la que se privilegia el espacio central-jardín botánico, además de la solidez aparente de sus fachadas levemente inclinadas, con un único pórtico estructural que se puede repetir modularmente. Asimismo, se consideró que el proyecto ganador constituye una propuesta integradora que posibilita una asociación equilibrada del espacio cultural con el espacio natural dentro de una simbiosis Biblioteca/Jardín Botánico. El equipo triunfador está integrado por Alberto Kalach quien se ha interesado particularmente en la unión de la arquitectura con el paisaje y la naturaleza. Entre sus proyectos más destacados está México Ciudad Futura: La Ciudad de los Lagos, ha sido profesor en varias universidades de México y Estados Unidos; el arquitecto y ensayista Juan Palomar quien ha desarrollado su trabajo imbuido permanentemente en una búsqueda de la situación poética, se ha desempeñado como profesor en el ITESO y el Tecnológico de Guadalajara; Gustavo Lipkau es egresado de la Facultad de Arquitectura de la UNAM, entre otros reconocimientos, ha recibido el premio del Concurso de la Biblioteca Lino Picaseño de su Alma Máter; y el paisajista Tonatiuh Martínez, quien tiene una amplia experiencia en la asesoría en diseño del paisaje. Además de la designación del ganador, el jurado decidió otorgar el segundo lugar a Eric Owen Moss y asociados, y el tercer lugar a David Chipperfield Architects. Eric Owen Moss (Los Ángeles, California, Estados Unidos), es licenciado en Artes y maestro en Arquitectura por la Universidad de California. Como director de la firma Eric Owen Moss Architects, desde 1973 ha diseñado y construido diversas obras arquitectónicas galardonadas. Finalmente, el inglés David Chipperfield, fundó en 1984 el despacho David Chipperfield Architects, una firma de renombre internacional, proveedora de una arquitectura integral, planes maestros, diseño de interiores, servicios de diseño de productos y mobiliario, que ha realizado trabajos de planes urbanos, mobiliario y torres elevadas en el Reino Unido, Alemania, Francia, Holanda, China, Japón, Italia, España y Estados Unidos. El terreno de la nueva Biblioteca Vasconcelos ocupa un área de casi cuatro hectáreas -37,692 metros cuadrados-, de los cuales una tercera parte está ocupada por el inmueble que se encuentra rodeado por un jardín botánico que protege y aisla a la biblioteca del ruido, además de ofrecer a los visitantes una muestra de la flora nacional, ya que se ha creado a partir de criterios específicos de clasificación y de ordenamiento. Es así que la propuesta arquitectónica de Alberto Kalach y su equipo tiene como principal particularidad el aprovechamiento de esta nueva infraestructura pública para desarrollar un área verde que abarcará no sólo los terrenos de la biblioteca, sino que se extenderá a los espacios colindantes. El sistema constructivo está basado en una estructura tridimensional sujeta a concreto que conforma tres naves consecutivas para formar un extenso edificio lineal. La estructura exterior es de marcos rígidos de concreto, mientras que la parte interior es de acero. La fachada sur da a la calle de Mosqueta; es de concreto pulido aparente. En ella se aprecia la rampa de acceso al estacionamiento subterráneo. En la fachada oeste se encuentra el acceso principal. Este frontis presenta un juego de remetimientos en la planta baja, está inclinado y tiene adosados una serie de parasoles para reducir la incidencia de los rayos solares al interior del recinto. El diseño arquitectónico parte de un cubo, por lo que todo el espacio está modulado a esta forma geométrica. La estructura interior está colgada de la estructura exterior, lo que permite que la planta arquitectónica sea libre, de tal manera que la construcción se basa en un sistema suspendido, de donde la estructura está colgada lo que hace que el inmueble sea sostenido por columnas de metal con cabezales. El edificio
de la biblioteca, que de acuerdo a la concepción de los arquitectos
emula a un organismo vivo, está modulado en tres secciones; entre
cada uno de los módulos se encuentran las áreas de servicios.
Tiene 270 metros de longitud y 28 metros de altura. Es un recinto luminoso
gracias al juego de transparencias que le dan el techo y las paredes de
cristal. Tiene tres niveles superiores, una planta baja y un sótano
para estacionamiento. Los libros están situados en una serie de
libreros colgantes, ubicados en la parte central de la estructura, formando
una especie de espina dorsal, que permite recorrer todo el edificio. La
biblioteca se ha dividido en diez áreas temáticas que corresponden
a: Ciencias Naturales y Matemáticas; Ciencias Aplicadas; Ciencias
Sociales; Literatura; Bellas Artes; Religión, Filosofía,
Historia y Geografía; Consulta de Publicaciones y Periódicos;
Consulta de Generalidades; Lenguas y Biblioteca Juvenil y Servicios Culturales,
además de los anexos formados por el auditorio, la librería
y el área administrativa. Al centro del vestíbulo, entre los estantes de libros, flota un enorme esqueleto de ballena gris de doce metros de largo que recibe a los visitantes. La escultura es una creación del artista visual Gabriel Orozco, quien requirió del trabajo de un grupo de expertos que se encargó de rescatar prácticamente completo un cetáceo que fue hallado en la Isla de Arena, en la Reserva de la Biosfera de Vizcaíno, en Baja California Sur y trasladar su osamenta a la Ciudad de México para reconformar su esqueleto en una estructura metálica diseñada para sostener el mamífero. Orozco trabajó los 137 huesos por medio de grafito con el que dibujó formas geométricas que siguen la dinámica misma de la estructura ósea. La Biblioteca Vasconcelos fue inaugurada el 16 de mayo de 2006. Cuenta con una plantilla de personal, integrada por 365 personas que reúnen perfiles en diversas disciplinas (entre ellas 125 bibliotecólogos). Tiene un aforo de cuatro mil 783 usuarios simultáneos, con cuatro mil lugares de lectura y 750 computadoras conectadas a Internet. La estantería colgante es abierta y las opciones de lectura son múltiples, ya que se pueden utilizar los lugares de lectura, la sala al aire libre, o bien aprovechar la modalidad de préstamo a domicilio. Si bien su acervo inicial fue de 500 mil volúmenes, se tiene proyectado que crezca hasta el millón y medio los volúmenes de consulta. Asimismo, la biblioteca es un centro de cómputo y telecomunicaciones que enlazará en un futuro cercano a las más de siete mil bibliotecas estatales y municipales que funcionan a lo largo del país y que constituyen la Red Nacional de Bibliotecas Públicas, para ello, el recinto cuenta con los más avanzados sistemas y desarrollos bibliotecarios, tecnológicos, pedagógicos y arquitectónicos. También cuenta con un laboratorio de idiomas, una cafetería y una librería. Por otra parte, el auditorio principal del recinto bibliotecario inició su funcionamiento con una gala de danza, música y canto, protagonizada por jóvenes talentos nacionales. Este espacio con mil 100 metros cuadrados de superficie y capacidad para 520 espectadores, se encuentra equipado con tecnología de punta y resulta ideal para la realización de conferencias, mesas redondas, encuentros académicos, proyecciones, teatro, música, danza o lecturas dramatizadas.
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