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CASA
DEL EX ARZOBISPADO |
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Dueño de una belleza virreinal, la Casa del Ex Arzobispado ha sido testigo mudo de lo sucedido en el Centro Histórico de la Ciudad de México durante más de cuatro siglos, en que ha tenido diversas funciones al tiempo que ha sido codiciada para convertirla en restaurante y hotel de gran turismo. La historia de este inmueble federal inició en la etapa posterior a la conquista de nuestro país por los españoles: en 1582, Fray Juan de Zumarraga determinó edificar el edificio del Arzobispado, sede central de todo el conclave religioso que operaba en aquellos años. Así transcurrieron 307 años hasta el gobierno de Benito Juárez, quien promulgó las Leyes de Reforma el 12 de julio de 1859, con lo que los bienes pertenecientes a la Iglesia, pasaron a manos del Estado. El último Arzobispo que despachó en el sitio fue Don Pelagio Antonio Labastida y Dávalos. Su primer uso luego de este suceso, fue albergar a la Administración General de Correos y a la imprenta del Diario Oficial de la Federación. Posteriormente sería sede de la Secretaría de Estado y del Despacho de Gobernación en 1892, en pleno "Porfiriato", cuando la zarzuela dominaba en los grandes teatros de la ciudad. Sin embargo, a principios del siglo XX, en 1903, el titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público se quejaba en una misiva redactada a mano, de las condiciones del edificio: "hay un estado de obstrucción en el inmueble... Con el arco completamente cuarteado que amenaza con caerse". Y es que el funcionario llamado Antonio Rivas Mercado quería instalar ahí la Contaduría Mayor de Hacienda. La respuesta tardó 14 años en llegar y vino del Servicio Pericial del Distrito Federal: sugirieron cambios y reposiciones de las tablas en los techos, así como de las vigas y efectuar varios apuntalamientos en los 2 míl 804 metros cuadrados que comprende la construcción. El costo ascendió a 3 mil 076 pesos. Estaba a punto de concluir la Revolución Mexicana y soplaban tiempos de paz. En 1931 la Secretaría de Educación Pública le da el título de Monumento Histórico al inmueble situado en la céntrica calle de Moneda número 4. Dos años más tarde surgió el proyecto de establecer un museo colonial, utilizando el acervo de objetos de esa etapa que tenía el Instituto Nacional de Antropología e Historia. Esta obra costaría sólo 50 mil pesos. No obstante, el Presidente General Abelardo L. Rodríguez tenía otros planes y destinó en 1934 este edificio al servicio de la Secretaría de Guerra y Marina. Una carta enviada a esta dependencia por la oficina de Monumentos Coloniales reclamó el hecho de que se hubiesen realizado trabajos de remodelación sin su autorización. Un avalúo hecho en 1942 manifestó que este inmueble tenía un valor de 637 mil 510 pesos. Siendo Primer Mandatario el veracruzano Miguel Alemán Valdéz, le cambia de concesión y lo pone al servicio de la Secretaría de Bienes Nacionales. En el acta de entrega recepción se puede leer: "Es un edificio construido con piedra de Chiluca. La fachada está tallada estilo colonial. Tiene dos pisos con dos patios. Los arcos y las rejas son de fierro forjado. La fuente es de piedra tallada, mientras que los pisos son de piedra. Los corredores son pisos de loseta de Santa Julia y el resto del piso es de duela". El progreso y modernismo del denominado "Milagro Mexicano" en plena post guerra asombraba al mundo entero. Ciudad Universitaria era ya una realidad y las finanzas del pueblo marchaban bien. Ahora llamada Secretaría de Bienes Nacionales e Inspección Administrativa, aprobó una iniciativa de su sindicato para instalar una guardería infantil. Esto costó a la dependencia 140 mil pesos. Un nuevo cambio vendría para el inmueble. En 1961 el Presidente Adolfo López Mateos se lo dio a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Atestiguaron el acto, el titular de la SHCP, Antonio Ortiz Mena, y el regente del Distrito Federal, Ernesto P, Uruchurtu. Los trabajadores de Hacienda hicieron lo mismo que sus antecesores: construyeron el jardín de niños "Luis Cabrera" en julio de 1966. 29 años después el Gobierno Federal decidió utilizarlo a favor de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología el 13 de marzo de 1989. Varios oficios consultados en el expediente hablan de probable hallazgo de una "pieza arqueológica de alto valor". Empero, este asunto no volvió a ser abordado y se ignora que pasó. Sólo se detalla que hubo trabajos de remodelación con la aprobación del Instituto Nacional de Antropología e Historia . A este hermoso inmueble se le quiso convertir en el famoso restaurante "El Prendes". Hay cartas dirigidas a Luis Donaldo Colosio Murrieta, titular de Desarrollo Social, y a Manuel Camacho Solís, regente capitalino para convencerlos de este propósito. Más adelante existiría el proyecto de edificar un hotel de 30 o 40 suites. Nada de esto tuvo éxito. Actualmente está destinado a difundir y preservar nuestra cultura y costumbres. Se pueden observar esculturas del español Manuel Tolsá, autor de varios edificios del Centro Histórico.
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