ASAMBLEA LEGISLATIVA DEL DISTRITO FEDERAL
Centro Histórico de la Ciudad de México

A lo largo de 115 años ha sobrevivido a dos incendios; se ha utilizado como teatro, centro de investigaciones y recinto legislativo, el Palacio de Donceles se erige como un inmueble que atesora gran parte de la historia de nuestro país.

Situado en la esquina de Donceles y Allende, en el Centro Histórico del Distrito Federal, a fines del siglo XIX funcionó como el teatro "Iturbide", uno de los más importantes de aquella época.

En 1887 un siniestro acabó con el espectáculo. Quedó en ruinas el inmueble y los mil 819 metros cuadrados fueron adquiridos por el Gobierno Federal a los señores Remigio e Iñigo Noriega por 75 mil pesos, para construir la Cámara de Diputados.

Luego de varios años fue instalado en ese sitio el Poder Legislativo hasta la trágica fecha del 23 de marzo de 1909, en que sucedió un desastre de enormes proporciones que conmocionó a toda la nación. Eran días aciagos por la inminente llegada de la Revolución, y la ciudad de México era un hervidero de rumores políticos.

Cuentan las crónicas que el incendió dio inicio en la madrugada: "Faltaban 15 minutos para las tres de la mañana, cuando los vecinos de las calles de Factor, Espalda y San Andrés, despertaron sobresaltados al sentir un calor tan excesivo que calcinaba sus cuerpos".

Se pudo saber que los señores Luis Ricardo Guard y Manuel Valle, salían de una función en el Teatro Principal y al pasar por el Congreso de la Unión observaron unas llamas, por lo que buscaron al gendarme número 548, quien no estaba en su cargo.

Acto seguido intentaron encontrar sin éxito al policía 539. Ambos servidores fueron detenidos por no cumplir con su deber. Quizá esta haya sido la causa de que al llegar el H. Cuerpo de Bomberos, la tarea de sofocar el incendio haya resultado casi imposible.

A continuación se reproducen algunos párrafos de las crónicas de "El Diario", en su primera plana:

"Todo el edificio que fue el Teatro del Emperador Iturbide se veía envuelto en llamas: salón de sesiones, salones de espera, oficinas, biblioteca, archivos, todo ardía de tal modo que las llamas se elevaban a muchos metros de altura sobre el cuerpo principal del Congreso".

"A las cuatro de la mañana, el recinto en que firmó nuestra Carta Magna, los escaños que ocuparon los hombres más insignes de México, eran un montón de ruinas ardientes. Minutos después empezaron a crujir los techos y a desplomarse con estrépito espantoso".

"No fue posible salvar nada: la biblioteca de la Cámara que representaba por sí misma un capital: el importante archivo del Congreso, todo había sido destruido".

"La nación reporta con esto una pérdida incalculable que sólo se apreciará cuando se sepa detenidamente todo lo que se ha quemado".

Vinieron los tiempos revolucionarios y fue complejo reconstruir el inmueble. Fue hasta 1929 cuando se dieron las primeras labores de rescate del antiguo teatro Iturbide. Según un avalúo de ese mismo año, tenía un costo de 858 mil 250 pesos.

Fueron instalados en los tres pisos del inmueble, muros de tabique, el techo es de armadura, fierro y lámina, la duela es americana, aunque también hay mosaico y cemento, mientras que la fachada principal es de cantera.

Sin embargo la tragedia estaba latente. En 1934 en plena sesión estuvo a punto de caerse el candil, debido al mal estado del malacate que lo sostenía. La reparación costó seis mil pesos.

Un año después, el entonces Presidente de la República, Lázaro Cárdenas del Río emitió un decreto por el cual ordenaba que este lugar fuera la sede permanente del Poder Legislativo.

Y así fue utilizado hasta la edificación del actual Palacio de San Lázaro, por lo que a principios del sexenio de José López Portillo, en 1976, se dio a conocer otro decreto en el que el inmueble pasaba a ser parte de la Secretaría de Gobernación.

Esta dependencia determinó que el edificio se utilizara como el Instituto de Investigaciones Legislativas, Museo, así como sede de reuniones y congresos académicos.

Producto de una serie de negociaciones luego de los comicios presidenciales del seis de julio de 1988, los partidos políticos decidieron crear la Cámara de Representantes del Distrito Federal, por lo que la Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología, administradora del Patrimonio Inmobiliario Federal, fue la encargada de remodelar el inmueble.

Incluso, para la solemne inauguración se pidieron 62 curules de la antigua Cámara de Diputados.

Para 1994 pasó a ser la Asamblea Legislativa del Distrito Federal. Pese al hundimiento constante y cientos de protestas que se han dado fuera del recinto, el inmueble conserva su porte y elegancia.


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