PALACIO MUNICIPAL Y CASA DE LA CULTURA DE VALLADOLID
VALLADOLID, YUCATÁN

Fotografía: Gobierno del estado de Yucatán
  

      Valladolid fue fundada sobre la antigua ciudad maya Zací (gavilán blanco), en 1545, por Francisco de Montejo "El Sobrino" quien había recibido de su tío Francisco de Montejo “El adelantado” un documento fechado el 13 de marzo de 1542, por el que se le ordenaba emprender la campaña de conquista y pacificación de los pueblos naturales del oriente, donde los cupules eran los principales dueños y caciques de una extensa zona que tenía entre los poblados de mayor importancia a Zací y Tizimín. La ciudad real de Chichén Itzá fue un día su capital y todavía en 1542 acudían a venerarla con solemne religiosidad.
   La orden fue fundar una villa que sirviera de fortaleza y baluarte, de la cual él, Francisco de Montejo “El sobrino”, tendría el cargo de gobernador y capitán general. Después de recorrer parte del oriente, Montejo estableció su campamento en un extenso terreno alrededor de una laguna a la que los naturales llamaban Chouac-ha (agua larga) y que a los españoles les pareció el lugar idóneo para establecerse. Este sitio sería la base de operaciones para someter a los cupules y dominar su capital, Zacihual o Gavilán blanco.
   Al Adelantado le convenía que se estableciesen en ese lugar por ser un punto estratégico cercano a la costa. Acabar con la rebeldía de los cupules era lo más importante para los españoles, pues así se lograría la sumisión de un gran número de pueblos. Vencida Zací y su amplia zona de influencia, el 28 de mayo de 1543, Montejo “El sobrino” fundó en Chouac-ha la villa a la que llamó Valladolid, como homenaje a la ciudad castellana del mismo nombre.
   De inmediato procedió al nombramiento de las primeras autoridades: el escribano Juan López de Mena levantó el acta correspondiente que señalaba los nombramientos de los primeros funcionarios de la nueva población: Bernardino de Villagómez y Francisco de Cieza como alcaldes y Luis Díaz, Alonso de Arévalo, Francisco Lugones, Pedro Díaz de Monjibar, Juan de la Torre, Blas González, Alonso de Villanueva y Gonzalo Guerrero, como regidores, quienes juraron lealtad a las funciones conferidas.
   Sin embargo, el 24 de marzo de 1545 fue abandonada la recién fundada población de Valladolid, para trasladarse todos sus habitantes, así como sus autoridades a Zací, antigua capital de los cupules, donde quedó asentada definitivamente la Villa de Valladolid.
   El Palacio Municipal y la Casa de la Cultura son una copia de la Casa Real de Santo Domingo, en la República Dominicana. El edificio, conocido también como las Casas del Ayuntamiento o Casas Consistoriales, está localizado al oriente de la plaza central de Valladolid.
   El inmueble, que formó posiblemente una unidad arquitectónica con la sede actual de la Casa de la Cultura, fue construido en el siglo XVI. En 1864, el edificio fue reestructurado para alojar el Palacio Municipal, también se observan agregados en su estructura original, realizados en el siglo XX, con el objetivo de dar cabida a la Comandancia de Policía y  a las oficinas federales de la SHCP y de la Secretaría de Comercio y Fomento Industrial, mientras que la otra parte del inmueble fue reconstruida para utilizarlo como escuela y biblioteca que fueron inauguradas el 1º de febrero de 1949. Posteriormente, el 3 de junio de 1994 se le destinó como Casa de la Cultura.
   El conjunto arquitectónico tiene dos niveles. Su fachada es de aplanado blanco y color mostaza. Los muros son de piedra de 90 centímetros de espesor, su entrepiso es de forma plana y está constituido por rollizos, piedra, cal y polvo de piedra. Es un inmueble porticado a base arcos de medio punto que descansan sobre esbeltas columnas de piedra. El arco central o principal está apoyado sobre columnas geminadas. Los vanos de la planta baja están enmarcados por piedra al igual que los de la planta alta. El balcón central está doblemente flanqueado por columnas toscanas, todos los vanos de los balcones están rematados por guardapolvos. La fachada termina con un pretil decorado con elipses. La cancelería en general es de madera. En el interior se observan dos arcos importantes, uno de ellos corresponde a la escalera principal.
   En cuanto al edificio que ocupa la Casa de la Cultura es un inmueble porticado a base de arcos de medio punto que descansan sobre columnas cilíndricas de piedra, tanto en la planta baja como en la planta alta. Los vanos de la planta baja se encuentran enmarcados con piedra y dintel de forma mixtilínea. El acceso de las calesas es un vano de mayor proporción. En la planta alta, los vanos no presentan enmarcamientos, mientras que el corredor está delimitado por un barandal de hierro forjado con pasamanos de madera.
   En el interior existen algunos vanos enmarcados con piedra y cancelería de madera. Tiene pisos de mosaico, piedra y madera. En su patio existe una arquería con las mismas características arquitectónicas que exhibe la fachada.
   El célebre cronista franciscano Diego López de Cogolludo, refiere en su Historia de Yucatán que estas casas eran de un solo piso, de gruesos y altos muros, azotea y construcción de cal y canto. En la parte principal, la más próxima a la plaza, se efectuaban las audiencias y las juntas de justicia y de régimen del Cabildo. Durante la Guerra de las Castas, en 1847, los mayas irrumpieron en el edificio y destruyeron los archivos coloniales. Con la Revolución Mexicana, un grupo de 50 campesinos de la Hacienda de Kantó y entre ellos el coronel Claudio Alcocer, tomaron el edificio, siguiendo los acuerdos del Plan Revolucionario de Dzelkoop.
     El 13 de diciembre de 1823, el Congreso del Estado concedió el título de ciudad a la entonces Villa de Valladolid, con el sobrenombre de la Sultana del Oriente. Situada a la mitad de camino entre Mérida y Cancún, Valladolid es una pequeña y pintoresca población con sabor colonial, en donde la gente viste con la ropa típica de Yucatán. Los edificios coloniales pintados en color pastel le dan un toque especial y al costado de la plaza principal se encuentran mujeres que venden sus trabajos de punto de cruz e hilados. En medio de la plaza hay una fuente con la estatua de una mestiza. El museo de San Roque alberga testimonios físicos y bibliográficos de los años de la colonia y sucesos como la rebelión maya de julio de 1847, la llegada del primer ferrocarril a esa ciudad del oriente de Yucatán, en 1906, y la primera chispa de la Revolución Mexicana, el 3 de junio de 1910.
   La ciudad de Valladolid se encuentra en la zona conocida como Planicie Nororiental del estado de Yucatán. La península de Yucatán es una llanura rocosa, sin montañas, en la que sólo se pueden encontrar lomeríos de escasa altura entre los que destaca la sierra de Ticul, con 300 metros de altura. La excesiva porosidad del suelo calizo del estado impide la formación de corrientes superficiales. En contraparte, abundan los mantos freáticos, que en algunos sitios se comunican con la superficie por medio de pozos naturales conocidos como cenotes, de los que se obtiene el abasto de agua.
   El territorio yucateco es una parte importante del mundo maya, área cultural en la que floreció esa gran civilización milenaria, viva, cambiante y perdurable. Además de su rico pasado prehispánico, en la península de Yucatán se refleja la historia de la época virreinal, durante la cual se construyeron infinidad de espacios dedicados al poder eclesiástico y gubernamental, así como numerosas haciendas.
   La cultura maya, con sus particularidades comienza a configurarse en el llamado Preclásico medio (1000-350 a. C.). Avanzadas de la cultura maya clásica llegaron a la región alrededor del 300 y fundaron varias ciudades-estado que fueron abandonadas hacia el 900 de nuestra era. Dirigidos por Kukulkán (Quetzalcóatl), los toltecas se asentaron en Yucatán en el 987. Los acompañaron los tutul-xiúes y los itzáes. Los toltecas se mezclaron racialmente con los mayas clásicos y lograron imponer su cultura, religión y organización política y social.
   Las civilizaciones de los itzáes (asentados en Chichén ltzá) y los tutul-xiúes (en Uxmal) termi­naron cuando fueron conquista­das por los cocom, habitantes de Mayapán, en el 1200. El predominio de los cocom duró dos siglos y medio; cuando decayó, las ciudades fueron olvi­dadas y sólo quedaron pequeñas aldeas que guerreaban entre sí con frecuencia.
   Los mayas crearon una civilización que, a través de los siglos, experimentó una serie de cambios. Formaron grupos diferenciados por su posición económica, por su trabajo o actividad principal y por su pertenencia a determinadas familias dentro de la estructura religiosa y política. Edificaron maravillosas obras arquitectónicas y elaboraron excelentes piezas de joyería, escultura y alfarería.
   Por otra parte, entre los conocimientos científicos más sobresalientes del pueblo maya antiguo tenemos la elaboración de un calendario sumamente exacto. La contabilidad se realizaba mediante un sistema vigesimal representado con puntos y barras, cuyo valor variaba según el lugar donde se colocaran. Para el calendario, crearon dos ciclos o cuentas de días a los que llamaron haba y tzolkín. El primero medía los movimientos de nuestro planeta con respecto al sol (365 días), mientras que el segundo tenía un fuerte sentido religioso, ya que representaba un almanaque sagrado (260 días). La combinación de ambos ciclos les permitió tener una unidad de tiempo mayor: 52 años (Cuenta Corta). Sin embargo, necesitaban un calendario que registrara su pasado, su presente y su futuro. Fue así como crearon la Cuenta Larga o Serie Inicial integrada por 13 grandes periodos o katunes. Cada uno de esos periodos tenía una duración de 394 años.
   Los astrónomos elaboraron también estudios del movimiento de la luna y cálculos acertados para gran cantidad de eclipses solares y lunares; observaron el movimiento de otros cuerpos celestes como Venus o Marte; y dieron nombre a las constelaciones, las Pléyades fueron vistas como el cascabel de una serpiente y Géminis era la tortuga. La escritura les permitió registrar los sucesos relevantes de la vida de los gobernantes y algunos asuntos esotéricos. Aunque no contaron con animales de carga y tiro para el desarrollo de su trabajo, ni con vehículos rodantes e instrumentos metálicos para la práctica intensiva del comercio, combinaron múltiples posibilidades de transporte a través de ríos, costas, senderos e incluso construyeron anchas y largas calzadas de piedra.
   Su avance estuvo cimentado en su profundo conocimiento del medio ambiente y la notable calidad de las actividades humanas. Crearon sistemas de agricultura intensiva como los campos levantados, las terrazas agrícolas y las huertas frutales. Inventaron también ingeniosos sistemas de captación y almacenamiento de agua pluvial como los canales, las aguadas y los chultunes o depósitos subterráneos.
  En muchos lugares construyeron enormes basamentos sobre los cuales  erigieron templos, palacios, edificios, juegos de pelota e inmuebles para diversos propósitos. Los gobernantes de las ciudades vivían en la parte central de las construcciones de varias habitaciones, techadas con arco falso o bóveda maya, en ocasiones provistas de banquetas para descansar o pernoctar, y con nichos y salientes para guardar o colgar diversos objetos.
   El juego de pelota era un acontecimiento sagrado, con marcado sentido religioso, mitológico y simbólico, en el que aparentemente se enfrentaban fuerzas opuestas pero complementarias como el día y la noche, el bien y el mal, deidades de oriente y del occidente, etcétera. La célula básica de la sociedad maya fue la familia. La vida cotidiana también tenía innumerables vínculos con lo sagrado. Los rumbos, los colores, las plantas, los animales, los números e incluso el día de nacimiento propio tenían un significado específico y una asociación determinada con las deidades. Esa cosmovisión era promovida y reforzada por los gobernantes que legitimaban su poder político y económico como descendientes de los dioses.
   La época del esplendor maya ocurrió durante los siglos III al X de nuestra era, en el período Clásico, subdividido en Temprano (250-600) y Tardío (600-900/1000), el cual a pesar de que varió de una región a otra, permitió enmarcar el mismo auge o mayor desarrollo de la religión, la política, la economía, las ciencias y las artes de los mayas antiguos. La deidad principal fue Itzamná, “Casa de iguanas”, creadora de lo existente y representada por un monstruo celeste en el que se fundían atributos del sol, de reptiles, de la tierra, de la muerte y de la vegetación. Era una especie de resumen y crisol de todos los principios: la vida y la muerte, la luz y la oscuridad, la abundancia y la escasez.
   Chichén Itzá, capital de los itzaes se localiza a 42 kilómetros de Valladolid. Su arquitectura muestra el contacto que existió entre los distintos grupos de Mesoamérica. El juego de pelota es el más representativo, por sus relieves esculpidos, muestra imágenes de la ceremonia ritual del juego. La pirámide de Kukulkán fue construida conforme a un cálculo astronómico que posibilita que en los equinoccios se pueda observar la imagen de una serpiente reflejada en la alfarda de la escalinata; este momento indicaba a los indígenas que era tiempo de siembra. Completan las edificaciones importantes de esta ciudad El Templo de los Tigres, junto al Juego de Pelota; el templo de los Guerreros o de Las Columnas, El Caracol y el Templo de las Monjas. Cerca de Chichén Itzá está la cueva de Balancanché donde se encontraron ofrendas dedicadas a Chaac correspondientes al Preclásico Tardío.
   Entre los años 900 y 1000 de nuestra era, las estructuras del poder maya sufrieron un fuerte resquebrajamiento. Es posible que a ello contribuyeran factores como la sequía, las enfermedades y las plagas, así como las incursiones y actos de expansión de otros pueblos mayas que antes no se habían manifestado con fuerza.
   Este nuevo escenario fue el que encontraron los europeos, su presencia introdujo cambios drásticos que alteraron profundamente la forma de vida en el mundo maya. No obstante que el proceso de transición fue largo y con frecuencia violento por ambas partes, al final imperó un nuevo modo de organizar y de hacer las cosas: el mundo maya colonial.
   Tras el descubrimiento del Nuevo Mundo el largo proceso de conquista fue muy desigual en el continente. Si bien la primera fase se centró en las islas del mar Caribe, pronto comenzaron expediciones al norte que llegaron hasta el territorio de los mayas, una de las culturas más importantes dentro del territorio mesoamericano. En 1511 se hundió un barco de exploradores y varios sobrevivientes llegaron a las costas de Yucatán, fue así que los primeros españoles que lle­garon a Yucatán fueron los náufragos de la expedición de Pedro de Valdivia: el franciscano Gerónimo de Aguilar, rescatado años después por Cortés, y Gonzalo de Guerrero, quien se casó con la hija del cacique de Chetumal y tuvo la primera descendencia mestiza en la historia de México. Ambos permanecieron en esas tierras y aprendieron su lengua y costumbres. El caso más destacado fue el de Guerrero, quien tras la aculturación luchó poco después contra los mismos españoles.
   Hernán Cortés llegó a Cozumel alrededor de 1519, fue al pasar por Isla Mujeres donde por primera vez el mundo indígena identificó al conquistador con Quetzalcóatl. El dios había prometido regresar en el año 1-Caña, que de acuerdo con el calendario indígena, correspondía precisamente a 1519. Cortés siguió su viaje hacia Tenochtitlan, desinteresán­dose del árido Yucatán. Mientras tanto, la familia Montejo tras un largo proceso (1519-1545) logró asentarse en el sureste. Después de varios intentos, Francisco de Montejo y León sometió el occi­dente del estado y fundó Campeche en 1540, Mérida, en 1542 y Valladolid en 1543. Por su parte, Gaspar Pacheco, célebre por su crueldad, conquistó la parte oriental.
   Fray Diego de Landa, un franciscano nacido en Toledo, llegó a Yucatán en 1549, dedicó tres décadas a recorrer la península para evangelizar a los mayas. Fue consagrado obispo de Yucatán en 1572. A causa de su celo religioso destruyó documentos antiguos de la cultura maya en Maní, aunque más tarde rectificó su acción y trabajó afanosamente para recuperar la información perdida. Su obra "Relación de las Cosas de Yucatán", escrita hacia 1566, es pieza clave para el conocimiento de los antiguos mayas.
   Desde 1617 Yucatán fue considerada una Capitanía General, que si bien dependía de la Nueva España, por su situación geográfica se mantenía con ciertas libertades. El 30 de octubre de 1635 desembarcó en el puerto de Dzilan en el actual Campeche, el Marqués de Santo Floro, Diego Zapata de Cárdenas, quien para el 17 de mayo siguiente y hasta 1643, se convirtió en alcalde de Mérida y gobernante de la región.
    Desde el inició la Conquista española, el área del Petén se convirtió en una zona de refugio para los mayas peninsulares que huían de los rigores de la conquista y, desde finales del siglo XVI, de los abusos del sistema colonial, como del pago combinado de tributos a los encomenderos, a la Corona y a los religiosos, y de la imposición de repartimientos, por parte de los gobernadores. Los itzáes se convirtieron en promotores de la resistencia cultural y política de los mayas yucatecos, al parecer desde Tah Itzá, capital de los itzáes, se difundían profecías katúnicas que desarrollaban y exacerbaban los sentimientos antiespañoles y los levantamientos indígenas; ejemplo de esto fue el levantamiento de los indígenas de Sahcabchén a mediados del siglo XVII. El levantamiento indígena más importante de Yucatán fue protagonizado por Jacinto Canek, en noviembre de 1761, contra blancos y mestizos.
   En abril de 1789, es designado por la Corona Española, Lucas de Gálvez como intendente, gobernador y capitán general de Yucatán. Ello, con el fin de establecer las reformas borbónicas emanadas de la Ordenanza de Intendente de 1786.
   El 14 de octubre de 1812, es jurada y aplicada en este territorio la Constitución Política de la Monarquía, promulgada el 19 de marzo del mismo año en el puerto de Cádiz, España. Esta fue la primera constitución aplicada en la provincia que contenía importantes reformas políticas. Es hasta el 23 de julio de 1814 cuando son disueltas las autoridades emanadas de la Constitución de Cádiz, la cual es derogada por orden de Fernando VII, Rey de España. Seis años más tarde sería restaurada y permanecería vigente durante los primeros años de vida independiente de la nación mexicana. Sólo hasta que las fuerzas itur­bidistas estuvieron en Tabasco y Campeche en 1821, Yucatán mostró simpatía por el movimiento independentista.
   Ya como territorio independiente, Yucatán realiza su primera declaración de libertad el 2 de noviembre de 1821, luego de que las autoridades a nivel central fueran oficialmente comunicadas. Dos años después, el 29 de mayo de 1823, la Diputación Provincial yucateca condiciona la anexión del estado a la nación mexicana siempre y cuando se sustente sobre las bases de una República Federal y acepte que Yucatán promulgue su propia Constitución.
   En 1847 se inició la llamada guerra de las Castas de Yucatán, que fue el último intento de los mayas por recobrar su independencia. El conflicto duró más de 50 años, hasta que el 5 de mayo de 1901 dio fin a la Guerra de Castas cuando las fuerzas federales del general Ignacio Bravo ocuparon Chan Santa Cruz, capital de los federales mayas.
   En cuanto a la división política de la región de Yucatán, el primer cambio significativo ocurrió el 11 de mayo de 1858, cuando el distrito de Campeche se transformó en un estado independiente de Yucatán. El 4 de noviembre de 1901, el congreso separa el área que ocupaban los rebeldes mayas y la convierte en el territorio de Quintana Roo.

Fuentes de Información:
Catálogo Nacional de Monumentos Históricos Inmuebles de Propiedad Federal. Conaculta INAH. 2002.
Chanfón Olmos, Carlos. Historia de la Arquitectura y el Urbanismo Mexicanos. Volumen II El Periodo Virreinal. Tomo I El Encuentro de Dos Universos Culturales. Facultad de Arquitectura, División de Estudios de Posgrado. UNAM. FCE. 1997.
Enciclopedia de los Municipios de México. Valladolid, Yucatán.
Archivo del Centro de Estudios de Historia de México Condumex. Fondo XXXIX de Colecciones diversas.
Arqueología Mexicana. Los Mayas. Historia y Cultura de los Antiguos Mayas.
México Desconocido Pasajes de la Historia No. 6  Quetzalcóatl y su época / noviembre 2002.
Palacios Rangel Rosa María.