CONJUNTO DE LA CATEDRAL METROPOLITANA
CENTRO HISTÓRICO, CIUDAD DE MÉXICO

Fotografía: www.mexicodesconocido.com
  

    La Catedral Metropolitana de la Ciudad de México está considerada como uno de los conjuntos religiosos más hermosos e importantes de América. Su construcción se inició en el siglo XVI y continuó hasta el XVIII.    Como su edificación corrió a cargo de diversos arquitectos no es de extrañar que en ella se mezclen diferentes estilos: herreriano, gótico, barroco, churrigueresco y neoclásico.
   Su interior constituye una amplia muestra del arte religioso, todo un tesoro en el que destacan el Altar de los Reyes y el Altar del Perdón. En su coro se encuentran los órganos monumentales, la sillería, la reja metálica de tumbaga y en las siete capillas laterales pinturas y retablos de gran importancia. Con el fin de exhibir parte de su acervo artístico en la Mitra Metropolitana se ha instalado el Museo de Arte Sacro. 
   Si nos remontamos al siglo XVI, en los territorios que hoy ocupa el Distrito Federal se encontraba México-Tenochtitlan, formada por la denominada traza con la ciudad española al centro y a su alrededor la población indígena en cuatro Barrios: Cuepopan, Atzacualco, Moyotlan y Teopan a los que se sumaba al norte, México Tlatelolco. Un poco más lejanos se encontraban otros asentamientos que correspondían con núcleos prehispánicos, conocidos como Tacuba (Tlacopan), Atzcapotzalco, Iztacalco, Iztapalapa, Tláhuac, Coyoacán y otros más pequeños como Cuauhtepec o Atzacoalco en el norte, o Atlapulco, Ixtayopan o Acalpixca en el sur. Si se consultan mapas y planos antiguos se puede constatar que las iglesias antiguas de la región se corresponden con los asentamientos prehispánicos del Valle de México, ya que estos fueron los terrenos en que debía implantarse la Iglesia y donde debían surgir y surgieron sus construcciones.
   Es de sobra conocido que la iglesia más importante de una diócesis es la catedral, es la sede del obispo y junto con ella resulta común tener anexa una iglesia en la que se administren los distintos sacramentos como el bautismo, la confirmación o el matrimonio; esta iglesia suele llamarse Sagrario. José María Marroqui afirma en su obra, La Ciudad de México, que se debe considerar a la parroquia del Sagrario como la más antigua de esta ciudad, y como su primer párroco al clérigo Juan Díaz, a quien sucedió Pedro de Villagrán. La parroquia tuvo su origen en una sala baja de la casa de Hernán Cortés en la Plaza del Empedradillo y antes en las habitaciones de los conquistadores, según consta en la narración de Bernal Díaz del Castillo.
   La primitiva CatedraI, construida entre 1524 y 1532 por disposición de Hernán Cortés en diez solares que señaló el Cabildo, se levantaba en el ángulo suroeste del actual atrio. Era un templo muy pobre, de planta basiliscal y techado de madera; fue construida por Martín de Sepúlveda, Alarife de la Ciudad de México y reconstruida en 1585. Este templo, dedicado a Santa María de la Asunción, estuvo en uso hasta 1626.
   En los ya lejanos tiempos de fray Juan de Zumárraga, primer obispo de México, la ciudad de México Tenochtitlan era muy pequeña, pero los límites de su diócesis eran enormes e inciertos ya que abarcaban una franja que iba desde Tampico hasta Acapulco, lo que motivó que en 1536, el obispo Zumárraga promoviera la construcción de una nueva catedral­, por resultar la primera pobre e insuficiente.
   En 1544, la Corona Española ordenó al virrey Antonio de Mendoza que mandase hacer la traza. Se hizo un primer proyecto de acuerdo con el plano de la Catedral de SeviIla, pero la construcción no se llevó a efecto sino hasta que una nueva Cédula Real, en 1552, ordenó su edificación. Diez años después, se realizó la primera cimentación del edificio, pero como el proyecto era desmesurado y no se vería terminado nunca, se eligió una segunda traza con orientación norte-sur que fue la proyección definitiva con techumbre de madera al modo mudéjar y con cuatro torres en la esquinas (los cimientos de una de elIas fueron descubiertos en 1975, durante los trabajos de recimentación de la Catedral). El autor del alzado fue Juan Miguel de Agüero; la obra se inició con bastante actividad en 1581, año en el que con el capitán MeIchor Dávila como obrero mayor de la fábrica ya se habían levantado los muros a la mitad de su altura y se habían erigido los grandes pilares. En 1585 se trabajaba en las capillas de la parte oriental, con la intervención del cantero Juan de Arteaga. A principios del siglo XVII se envió a España la traza con la relación del avance de la obra; en respuesta, Felipe III remitió a la Nueva España un proyecto realizado por su arquitecto Juan Gómez de Mora y la orden para que se reunieran en México las personas más entendidas en arquitectura. La decisión fue unánime: se aceptó la traza de Claudio de Arciniega, ya sin las torres del testero y el modelo de Juan de Agüero con cubiertas de bóveda y cúpula en el crucero. La bóveda estelar de crucería gótica de la sacristía data de 1623. Dos años después fue demolida la primitiva catedral.
   Es así que el proyecto de la Catedral se atribuye a Claudio de Arciniega y el alzado a Juan Miguel de Agüero. En 1562 se iniciaron los trabajos de la cimentación mientras que el resto de la construcción se desarrolló durante casi tres centurias. Fue hasta finales del siglo XVIII que el arquitecto Manuel Tolsá se encargó de terminar y armonizar la obra.
   La fachada principal cuenta con tres grandes entrecalles y en cada lado una torre, en las primeras se aprecian contrafuertes de base cuadrada rematados con enormes roleos. La portada principal fechada en 1672, está formada por dos cuerpos, en el primero se ubica el acceso con cerramiento de medio punto, clave, jambas lisas y dos columnas en los extremos con base de planta cuadrada, fuste estriado y capitel dórico, que muestran nichos con esculturas de San Pedro y San Pablo entre ellas.
   En el segundo cuerpo, sobre el acceso, destaca la imagen en relieve de la Asunción de Nuestra Señora flanqueada por dos columnas con fuste recto y capitel jónico y nichos con esculturas en los intercolumnios. Una cornisa corrida divide los cuerpos del remate. Hasta aquí llegaba la altura en 1672, posteriormente se edificó el remate con un medallón en el centro orlado con guirnaldas y el escudo carolino sostenido por el águila austriaca con cuatro pilastras, dos en cada lado, que sostienen un portón curvo sobre el que se apoya el cuerpo prismático que aloja un reloj y las esculturas que representan la Fe, la Esperanza y la Caridad.
   El remate fue parte de la creación del arquitecto Tolsá, del que se considera como que la aportación más importante fue la construcción de la cúpula de planta octagonal, que presenta en su tambor pilastras jónicas y entre ellas ventanas de proporción vertical con cerramiento recto, que se rematan por un portón curvo. La cúpula tiene gran peralte y se divide en ocho secciones que llegan a la parte más alta de la base de una esbelta linternilla cuyo cupulín se corona por un gran flamero que según Manuel Toussaint es la llama del amor divino que está ardiendo constantemente sobre el corazón de la iglesia más importante de México. En cada lado de la entrecalle central se encuentran magníficas portadas, construidas a principios del siglo XIX. El primer cuerpo es un poco más bajo que el de la portada principal. El cerramiento también es de medio punto con clave.
   En el segundo cuerpo entre dos pares de columnas salomónicas se ubican rehenes en cada una de las portadas, uno escenifica a Jesús entregando las llaves de la iglesia a San Pedro, y en el otro, se representa la nave de la iglesia. La edificación de este cuerpo se concluyó a mediados del siglo XVIII, sin embargo hasta finales de la centuria se le agregó el remate que consistió en un escudo flanqueado por un niño esculpido en cantera.
   Las torres de planta cuadrada están conformadas por tres cuerpos: el primero es recto con un pequeño acceso y tres ventanas cuadradas sobre éste; en el segundo se observan un vano central y dos de menores dimensiones en cada lado, con cerramiento de medio punto. En esta sección también se encuentra parte de las campanas. El tercer cuerpo tiene dos vanos al centro, uno con cerramiento de medio punto y otro de forma cuadrada y en cada vado un gran vano rectangular que abarca la altura de los dos centrales. En este nivel se aprecia el resto del campanario.
   Las portadas laterales de estilo barroco tienen las mismas características que la anterior, están a la altura del crucero y se componen de tres cuerpos y remate. La portada poniente se concluyó a finales del siglo XVII. El primer cuerpo cuenta con el acceso y dos pares de columnas y entre ellas una escultura de mármol. En el segundo hay una inscripción conmemorativa y se observan cuatro columnas que corresponden con las del primer cuerpo. El tercer nivel presenta columnas salomónicas y un remate con un  frontón curvo, una cruz en el centro y una escultura en cada lado. En el espacio bajo, el frontón tenía un escudo con las armas reales de España.
   La Catedral ocupa un espacio rectangular y consta de cinco naves y crucero. En la central se encuentra el Altar del Perdón y el coro, y en el ábside el Altar de los Reyes. En cada lado se ubican las naves procesionales y cerrando este espacio las laterales con siete capillas cada una. A la altura del ábside, en el crucero, hacia el poniente se localiza la sala capitular y la sacristía al oriente. El Altar del Perdón presenta un espléndido retablo dorado construido en el siglo XVII, con columnas estípites, el remate es semicircular y en los dos primeros cuerpos se exhiben medallones con imágenes en relieve. El coro consta de dos hileras de sitiales, los de la parte alta están separados por columnillas salomónicas rodeadas de madera dorada. En el centro se aprecia un magnífico facistol de maderas preciosas adornado con esculturas de marfil crema, el coro muestra una reja metálica de tumbaga (una aleación de oro, plata y cobre), fabricada en Macao, China. Los órganos que se ubican sobre el coro datan del siglo XVIII, uno de ellos fue manufacturado en España.
   En 1967, la Catedral sufrió un devastador incendio que destruyó la parte superior del Retablo de los Reyes, gran parte del Altar del Perdón y 47 sitiales del coro. Se perdieron también valiosos lienzos como el de la Virgen del Perdón de Simón Pereyns, el San Sebastián Mártir atribuido a Zumaya, la lámina de Juan de Herrera con el Divino Rostro, el Apocalipsis de Juan Correa, y la pintura al temple que decoraba la cúpula principal, obra de Rafael Jimeno y Planes. Los órganos sufrieron graves daños que motivaron su envío a Bruselas para su reparación, que duró tres años tras lo que se colocaron nuevamente en su lugar.
   La Mitra Metropolitana que se ubica al noroeste de la Catedral forma parte del conjunto arquitectónico catedralicio. En 1983 se efectuó la restauración del edificio y se sustituyó de la viguería original por losa reticular de concreto. Posteriormente, en 1987 se realizaron algunas modificaciones para instalar en ella el Museo de Arte Sacro.
   De acuerdo con Artemio del Valle Arispe, el edificio de la Mitra del Arzobispado de México fue construido por el arquitecto Manuel Tolsá en una parte de lo que fuera el Portal de Chapineros o Taconeros en la antigua Plaza del Marqués. De ser así el inmueble dataría de fines del siglo XVIII y Tolsá habría aprovechado -confiriendo unidad arquitectónica al conjunto- algunas edificaciones ya existentes que correspondieron a diversas dependencias catedralicias como la Hacendaria de Diezmos o Colecturía, la Administración de Obras Pías y la Biblioteca Turriana. El edificio consta de dos plantas y una serie de salas perimetrales que se abren a dos patios interiores.
   Alrededor de la Plaza de la Constitución se encuentran los edificios de mayor importancia en la Ciudad de México, entre los que sobresale el conjunto formado por la Catedral Metropolitana, la capilla de Las Ánimas, el sagrario y la mitra. Su construcción significó un avance tecnológico en su momento y hasta nuestros días su conservación sigue siendo un reto para los especialistas. Desde 1973 se han realizado diversos estudios para su reestructuración ya que su estabilidad se encontraba en peligro. Su gran peso (que la ha defendido de los temblores) favorece su hundimiento que es desigual debido a las diferencias entre el antiguo islote y los terrenos de relleno, las estructuras prehispánicas subyacientes y la extracción de agua en toda la ciudad. El conjunto está siendo renivelado por medio de un portentoso sistema de ingeniería de pilotes de concreto y la subexcabación en zonas determinadas. Afortunadamente los trabajos realizados han sido exitosos y los andamios que protegían las bóvedas se han retirado, lo que nos permite admirar este conjunto arquitectónico en toda su magnitud.

Fuentes de información:
Catálogo Nacional de Monumentos Históricos Inmuebles de Propiedad Federal. Conaculta-INAH. México.2002.
Arquitectura Religiosa de la Ciudad de México. Siglos XVI al XX. Una Guía. Asociación del Patrimonio Artístico Mexicano, A. C. México. 2004.
LaJornada Viajera. Núm 50. 2 de enero de 2005.
www.mexicocity.com.mx