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MUSEO DEL CHOPO |
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Ciudad
de México
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Uno de los mejores ejemplos de la vanguardia arquitectónica que llegó a nuestro país a principios del siglo XX, es el Museo del Chopo, cuyo largo periplo culminó en una de las colonias más tradicionales de la Ciudad de México: Santa María la Ribera.
La construcción formada de hierro, tabique prensado y vidrio, estilo Art Noveau, se le conoció popularmente como el "Pabellón Japonés" o el "Palacio de Cristal",. fue inaugurada en las postrimerías de la gestión de Porfirio Díaz (septiembre de 1910) para la exposición de Arte Industrial de Japón. Sus torres inconfundibles son el emblema de este inmueble, aunado a inmensos vitrales que adornan sus tres naves. A partir de 1913 y hasta 1964 fue sede del Museo de Historia Natural. Cientos de miles de alumnos pasaron por sus puertas para admirar la osamenta de un mamut. Empero, el inmueble de 4 mil 947 metros cuadrados tuvo problemas legales que duraron más de 50 años. Resulta que en 1908 se firma un contrato de arrendamiento entre el entonces propietario José de Landero y Cosdá y la Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes, para instalar el museo arriba mencionado. La renta anual era de 20 mil 454 pesos. Años más tarde, se efectuó una permuta con Landero para que cediera el inmueble a cambio de dos lotes ubicados por el rumbo de La Merced. En un principio la operación fue aceptada por el entonces Primer Mandatario, Venustiano Carranza y avalada posteriormente por Álvaro Obregón, por sendos decretos emitidos en 1920 y 1921. Incluso, una descripción de aquella época dice: "Es una construcción mixta formada por armaduras de fierro, paredes de tabique comprimido, grandes ventanales con vidrios de colores, techos de lámina acanelada de fierro con forro interior en duela americana". No obstante, surgieron diferencias entre la Secretaría de Gobernación y la de Hacienda y Crédito Público, debido a que la primera consideraba que el contrato firmado por Landero y la dependencia no era legal, mientras que la segunda institución opinaba lo contrario. El 15 de octubre de 1929 el predio pasó a manos de la Universidad Nacional Autónoma. En contraparte, los familiares de Landero exigían 750 mil pesos por daños y perjuicios. Producto de este litigio, el edificio estuvo abandonado por nueve años, lo cual fue aprovechado por la entonces Directora del Museo de Historia Natural, Alma Rosa Jiménez, quien prestó las instalaciones para la filmación de algunas películas de terror, gracias a las características del inmueble - muy parecido a una estación de trenes de París -, su par de torres altas y jardines desolados. Fue hasta 1973 cuando la UNAM lanzó una iniciativa para el rescate del terreno, por lo que se convirtió en el Museo del Chopo, nombre que tomó de la calle en que estaba situada, y que cambiaría al nombre de Doctor Enrique González Martínez. Ahí se han presentado todo tipo de manifestaciones artísticas nacionales e internacionales. Se ha dado espacio a las artes plásticas, la danza, el teatro, el cine, la música, la escultura y últimamente, al performance. Se ofrecen talleres de apreciación cinematográfica, modelado en barro o la talla en piedra y principios de artes plásticas.
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