PARROQUIA DE SANTO DOMINGO
Plaza de la Constitución. Ciudad de México

 

Un buen día de 1526 llegaron a la capital de nuestro país los primeros enviados de la Orden de los Dominicos, con el propósito de ser parte de la evangelización del territorio conquistado.

Al principio se hospedaron en el convento de San Francisco, para luego ocupar una casa donada por una familia de apellido Guerrero. Sin embargo, desde su arribo habían solicitado a las autoridades virreinales, que les permitieran establecerse en el lado norte de la gran plaza, es decir, en la actual Plaza de la Constitución.

La petición fue concedida mediante la llamada Cédula Real el 28 de junio de 1527, por lo que en octubre de ese mismo año adquirieron 4 solares y con dos terrenos más que recibieron como donación del obispo de Tlaxcala, iniciaron la construcción de un templo y convento en 1529 y concluyeron los trabajos en 1532.

Así transcurrió el tiempo hasta que 20 años más tarde, provocado por severos hundimientos, este inmueble se encontraba en ruinas; el Rey Felipe II ordenó su reedificación en 1558, aunque fue en 1563 ya intervino como maestro de obras el arquitecto Xinés de Talaya.

Empero, aún y cuando no había terminado la reconstrucción, en 1573 se ordenó que se reedificara el convento anexo, ya que se encontraba en pésimas condiciones; estas labores estuvieron a cargo del arquitecto español Francisco Becerra, quien para impedir mayores hundimientos del inmueble, sustituyó los muros de piedra por un material más ligero como el tezontle. Ya para 1576 el templo estaba abierto al culto público.

En 1577 empezó la construcción de un monasterio; circulan dos versiones contradictorias que apuntan a Claudio de Arciniega y Pedro de Arrieta, como los autores de dicha edificación; éste último aseguró haber realizado la sacristía y la antisacristía.

El templo fue consagrado por Fray Alonso de Guerra, obispo de Michoacán, mientras que el claustro fue estrenado en 1694.

No obstante, a principios del siglo XVIIII, debido a lo pantanoso del suelo, la iglesia y las oficinas bajas del convento se anegaron, lo que hizo necesario construir la parroquia actual, que fue bendecida el 3 de agosto de 1736 y consagrado en 1754.

Fue el celebre arquitecto y escultor catalán, Manuel Tolsá, quien sustituyó el retablo mayor por otro de estilo neoclásico; incluso lo adornó con obras de su discípulo Pedro Patiño Tolinque.

Como dato histórico, al costado norte de la parroquia fue fusilado por fuerzas militares francesas, el General Santiago Vidaurri a las 4 de la tarde del 8 de julio de 1867.

Cabe mencionar que en el recinto del inmueble fue sepultado Fray Servando Teresa de Mier, ferviente partidario de la independencia de nuestro país.

La parroquia de Santo Domingo cuenta con una planta en forma de cruz latina, un ábside rectangular, una cúpula octagonal con linternilla, coro, sotocoro y sacristía.

La fachada está dividida en tres cuerpos: en el de abajo se abre una puerta de sólida construcción de entrepaños tallados embutida en un arco de medio punto. La adornan columnas de orden Corintio y un nicho con las estatuas de San Francisco y San Agustín.

La efigie de Santo Domingo se halla en un bajo relieve entre los apóstoles de San Pedro y San Pablo; junto a ellos se puede admirar otro bajo relieve con pasajes de la asunción de la Virgen María.

Por lo que toca a la fachada lateral, sobre la puerta se observan los brazos entrelazados de Santo Domingo y San Francisco.

La torre es vistosa porque tiene un original remate de azulejos; tiene tres campanas

El templo tiene ocho elevadas bóvedas de lunetos; el estilo de los altares son de orden greco-romano, hechos de cantera. El altar mayor se divide en 2 cuerpos con 18 columnas festonadas; lo adornan 2 óleos, varias esculturas con medallones dorados y lienzos que escenifican con momentos de la Virgen María.


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