CASA DE LOS CONDES DE HERAS Y SOTO

 

LOCALIZACIÓN

CALLE Y NÚMERO: REPÚBLICA DE CHILE 6
COLONIA: CENTRO, DISTRITO FEDERAL
DELEGACIÓN: CUAUHTEMOC+

IDENTIFICACIÓN

Nombre del conjunto: Casa de los Condes de Heras y Soto
Nombre del edificio: Casa de los Condes Heras y Soto
Uso original: Casa Habitación
Uso actual: Oficinas y Archivo
Época de construcción: Siglo XVIII


CONCEPTO
DESCRIPCIÓN
ESTADO DE CONSERVACIÓN
Fachada Aplanado, café, blanco Bueno
Muros Piedra Ancho=0.8 m Bueno
Cubierta Vigas de madera, entablado, concreto, Plana Bueno
Entrepiso Vigas de madera, entablado, concreto, Plana Bueno

DATOS HISTÓRICOS

Este Palacio fue mandado construir hacia 1760 por el capitán sevillano Adrián Ximénez de Alendral, maestro patrón y veedor en el arte de la platería de su segunda esposa María Antonia Azorín. La obra se atribuye al arquitecto Lorenzo Rodríguez.
En 1769, se celebró en la capilla u oratorio de la mansión la boda de la primogénita María Manuela Ximénez de Almendral y Azorín con el Secretario del Secreto del Santo Oficio de la Inquisición, Adrián Ximénez de Almendral mandó fabricar un pequeño palacio para que sirviera de habitación a su hija.
En 1769, la casa principal fue vendida por los hijos de Septien a Tomás López Pimentel, casado con Mariana de Heras Soto y Rivaherrera, de ahí que el nombre de la casa conocida como los Pimenteles cambió, desde principios de este siglo, por el de la casa de los condes de Heras y Soto. Su hija Concepción Pimentel Mier y Celis heredó este palacio en 1906, su hija Mariana Mier, casada con Eustaquio Escandón y Barrón, dispuso al morir que la mitad de sus cuantiosos bienes se dedicaran a obras de beneficencia, fundándose la beneficencia privada Mariana Mier.
Más tarde la casa fue rentada a Ferrocarriles Nacionales de México, y fue utilizada como bodega del Express. En 1940, el patronato de la Beneficencia vendió el palacio a la compañía Mexicana de Inversiones en 240 mil pesos, y ésta a su vez la vendió, en 1972, a las autoridades del Departamento del Distrito Federal, emprendiendo unos años después su restauración y adaptación para albergar las oficinas del Centro Histórico de la Ciudad de México.
La casa número 5 de calle Manrique, hoy República de Chile, fue habitada, entre 1865 y 1869, por el historiador y hombre de letras Joaquín García Icazbalceta; posteriormente después de haber tenido diversos usos, permaneció cerrada y abandonada. En 1978 pasó a ser propiedad de la Dirección de Bienes del Departamento Central, la cual se ha encargado de su restauración. Declarado monumento el 9 de febrero de 1931.

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