|
Edificado
originalmente para ser sede de la Rotonda de los Hombres Ilustres, -proyecto
que abortó – el panteón de “San Fernando”, era en el siglo
XVI el primer hospital para dementes que funcionó en nuestro país
llamado “San Hipólito”.
Esto fue en el año de 1562, aunque poco después se convertiría
en la Escuela de Medicina, rodeado de lo que se conoció como el
antiguo jardín del hospital.
Situado en la Plaza de San Fernando 17, entre las calles de Guerrero y
Niños Héroes, en la colonia Guerrero de la Ciudad de México.
Más tarde, en 1730 llegaron a México los religiosos Fernandinos
y en este sitio fundaron un hospicio, que en 1733 se utilizó como
Colegio Apostólico de Misioneros de propaganda de San Fernando.
Se registró un cambio más en el uso del inmueble: se inició
la construcción de un convento y un templo que tenía su
propio camposanto, (primer antecedente de lo que es actualmente) en 1735
que tardó en terminarse 20 años. El Primer Conde de Regla
costeó el altar mayor así como el órgano.
Dentro de este recinto se depositaron las cenizas de los virreyes Matías
y Bernardo de Gálvez, padre e hijo fallecidos en 1784 y 1786 respectivamente.
Sin embargo, entre 1861 y 1862, el convento fue fraccionado y se destinó
para casas-habitación.
La persona que autorizó este cambio fue el entonces Presidente
de la República, Antonio López de Santa Anna, quien incluso
permitió el establecimiento de un cuartel en el lugar, junto con
un pequeño hospital y las habitaciones particulares.
Todas estas propiedades fueron enajenadas al general Martín González
el 20 de febrero de 1890 por razones que se desconocen.
En 1911 se instalaron unos baños públicos denominados “Del
Prior”, cuyo dueño era un señor llamado Eustaquio Escandón,
quien lo vendiera al Gobierno Federal, con todo y la calle de Humboldt,
el jardín de San Fernando para terminar frente al callejón
de la Esmeralda.
Y es que estaba firme el proyecto desde 1902 de ubicar ahí la Rotonda
de los Hombres Ilustres. Los personajes que si alcanzaron a entrar a este
panteón, fueron el general Ignacio Comonfort e Ignacio de la Llave.
Finalmente esta propuesta se trasladó el actual panteón
de Dolores, en Chapultepec.
La población conoció en esta época a este inmueble
como el “ex panteón de los Hombres Ilustres”.
En 1934 se demolieron unas bardas que estaban ocupadas por nichos ocupados;
los cadáveres y restos se enviaron a otros lugares del mismo camposanto
y al osario del panteón civil.
“San Fernando” consta de dos espacios abiertos alineados por un eje de
simetría, ambos cuentan con corredores parametrales, que tienen
una cubierta de losa de concreto con viguería y soportada ésta
por unas columnas de cantera.
Por su importancia histórica, este inmueble fue declarado Monumento
el tres de enero de 1936.
|