TEMPLO DE SAN ANTONIO PANZACOLA
Coyoacán. Ciudad de México

 

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San Antonio Panzacola
Existen dos versiones acerca del origen de este inmueble, una señala que fue edificado por el conquistador Pedro Alvarado, quien vivía en la calle que hoy conocemos como Francisco Sosa, mientras otra menciona a una familia del siglo XVI que, en pago a una manda que le debía a San Antonio de Panzacola, la construyó.

 

El templo de San Antonio Panzacola es una capilla que, junto con el puente del Altillo debajo del cual transita el río Magdalena con su respectivo hedor, han dado un bello realce, durante más de tres siglos, al paisaje coyoacanense. Actualmente hay una placa de talavera que denomina a la iglesia como "Capilla de San Antonio de Padua. Hermanos Franciscanos".En 1932, ambos fueron declarados como monumentos nacionales.

Estos inmuebles han sobrevivido al desgaste del tiempo. Ahí, arriba del puente, se llevó a cabo una lucha revolucionaria entre las huestes de Venustiano Carranza y Pancho Villa.

Existen dos versiones acerca del origen de este inmueble, una señala que fue edificado por el conquistador Pedro Alvarado, quien vivía en la calle que hoy conocemos como Francisco Sosa, mientras otra menciona a una familia del siglo XVI que, en pago a una manda que le debía a San Antonio de Panzacola, la construyó.

Esta obra que inició y concluyó en el siglo XVII, es de estilo barroco con dos pequeños campanarios. Se trata de una hermosa capilla de una nave con una sacristía anexa, la puerta de madera tallada y ensambladas con herrajes de hierro forjado, en el interior se encuentra una bóveda catalana, un retablo bellamente tallado.

La portada es digna de mencionarse: está formada por tres cuerpos; el segundo de ellos tiene tres calles, en la central se puede observar un nicho flanqueado por pilastras que soportan un entablamiento moldurado, así como un frontón abierto al centro. La portada está rematado por cuatro ondas y tres partes rectas.

El exterior de la capilla es de piedra y ahí se encuentra la imagen de Sebastián, atado a un árbol antes de que los arqueros del imperio romano lo mataran por sus convicciones religiosas y por la ayuda que prestaban, este brillante soldado italiano, a las víctimas de persecuciones.

Entre las innumerables obras de arte que se pueden admirar en este templo, están varias pintura. Una de la Sagrada Familia, en la cual José y María aparecen vestidos como viajeros. También se encuentra una imagen de San Juan Nepomuceno firmada por Francisco Antonio Vallejo, que data de 1765, de la que existe otra igual en la iglesia de la Conchita en el mismo barrio de Coyoacán. No podía faltar un óleo de la Virgen de Guadalupe, en el cual la tela tiene una aplicación de hoja de oro y un óleo con la imagen de Jesucristo.

Finalmente vale mencionar una pintura italiana, de fines del siglo XVI o principios del siglo XV que muestra una escena de la Virgen, el niño Dios y unos ángeles arrodillados a los lados.

De esos tiempos son también las columnas salomónicas del retablo; un relieve del Cordero Pascual; un crucifijo que se encuentra encima del sagrario y que representa al creador aún vivo con la cabeza erguida.

Sin duda alguna, esta capilla, hoy cerrada al público, constituye algo emblemático y bello en este lugar tan mítico.

 

 


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