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Fotografía: Enciclopedia del Arte Mexicano Salvat
Este parque nacional se localiza 128 kilómetros al sur de Cancún en el estado de Quintana Roo. Desde esta localidad se accede a él por la carretera federal número 180 Cancún–Tulum. Su nombre data de principios del siglo XX y significa cerco, seto o muralla por los muros que rodean al sitio arqueológico en tres de sus lados. Su nombre original fue Zamá que significa amanecer, hecho que coincide con la orientación del sitio: hacia el oriente.
La cultura maya, con sus particularidades comienza a configurarse en el llamado Preclásico medio (1000-350 a. C.). Avanzadas de la cultura maya clásica llegaron a la región alrededor del 300 y fundaron varias ciudades-estado que fueron abandonadas hacia el 900 de nuestra era. Los mayas crearon una civilización que, a través de los siglos, experimentó una serie de cambios. Formaron grupos diferenciados por su posición económica, por su trabajo o actividad principal y por su pertenencia a determinadas familias dentro de la estructura religiosa y política. Edificaron maravillosas obras arquitectónicas y elaboraron excelentes piezas de joyería, escultura y alfarería.
Por otra parte, entre los conocimientos científicos más sobresalientes del pueblo maya antiguo tenemos la elaboración de un calendario sumamente exacto. La contabilidad se realizaba mediante un sistema vigesimal representado con puntos y barras, cuyo valor variaba según el lugar donde se colocaran. Para el calendario, crearon dos ciclos o cuentas de días a los que llamaron haba y tzolkín. El primero medía los movimientos de nuestro planeta con respecto al sol (365 días), mientras que el segundo tenía un fuerte sentido religioso, ya que representaba un almanaque sagrado (260 días). La combinación de ambos ciclos les permitió tener una unidad de tiempo mayor: 52 años (Cuenta Corta). Sin embargo, necesitaban un calendario que registrara su pasado, su presente y su futuro. Fue así como crearon la Cuenta Larga o Serie Inicial integrada por 13 grandes periodos o katunes. Cada uno de esos periodos tenía una duración de 394 años.
Los astrónomos elaboraron también estudios del movimiento de la luna y cálculos acertados para gran cantidad de eclipses solares y lunares; observaron el movimiento de otros cuerpos celestes como Venus o Marte; y dieron nombre a las constelaciones, las Pléyades fueron vistas como el cascabel de una serpiente y Géminis era la tortuga. La escritura les permitió registrar los sucesos relevantes de la vida de los gobernantes y algunos asuntos esotéricos. Aunque no contaron con animales de carga y tiro para el desarrollo de su trabajo, ni con vehículos rodantes e instrumentos metálicos para la práctica intensiva del comercio, combinaron múltiples posibilidades de transporte a través de ríos, costas, senderos e incluso construyeron anchas y largas calzadas de piedra.
Su avance estuvo cimentado en su profundo conocimiento del medio ambiente y la notable calidad de las actividades humanas. Crearon sistemas de agricultura intensiva como los campos levantados, las terrazas agrícolas y las huertas frutales. Inventaron también ingeniosos sistemas de captación y almacenamiento de agua pluvial como los canales, las aguadas y los chultunes o depósitos subterráneos.
En muchos lugares construyeron enormes basamentos sobre los cuales erigieron templos, palacios, edificios, juegos de pelota e inmuebles para diversos propósitos. Los gobernantes de las ciudades vivían en la parte central de las construcciones de varias habitaciones, techadas con arco falso o bóveda maya, en ocasiones provistas de banquetas para descansar o pernoctar, y con nichos y salientes para guardar o colgar diversos objetos.
El juego de pelota era un acontecimiento sagrado, con marcado sentido religioso, mitológico y simbólico, en el que aparentemente se enfrentaban fuerzas opuestas pero complementarias como el día y la noche, el bien y el mal, deidades de oriente y del occidente, etcétera. La célula básica de la sociedad maya fue la familia. La vida cotidiana también tenía innumerables vínculos con lo sagrado. Los rumbos, los colores, las plantas, los animales, los números e incluso el día de nacimiento propio tenían un significado específico y una asociación determinada con las deidades. Esa cosmovisión era promovida y reforzada por los gobernantes que legitimaban su poder político y económico como descendientes de los dioses.
La época del esplendor maya ocurrió durante los siglos III al X de nuestra era, en el período Clásico, subdividido en Temprano (250-600) y Tardío (600-900/1000), el cual a pesar de que varió de una región a otra, permitió enmarcar el mismo auge o mayor desarrollo de la religión, la política, la economía, las ciencias y las artes de los mayas antiguos.
La fecha más antigua de asentamiento en Tulum data de 564 d.C. como resultado de colonizaciones mayas tempranas en la ruta hacia lo que actualmente es el estado de Quintana Roo. Sin embargo el auge de este sitio corresponde a la cultura maya del Nuevo Imperio que tiene origen en el abandono de las viejas ciudades del sur del territorio de esta cultura (en el área Palenque-Uaxactún-Copán) por posibles desastres naturales, agotamiento de tierras agrícolas y revueltas sociales.
El florecimiento de Tulum corresponde a este periodo de 1263-1461 como una ciudad periférica independiente de otras provincias, emplazada sobre la elevación más alta de la región y con un eficiente sistema defensivo que la hizo un lugar estratégico para la vinculación de comercio marítimo y terrestre en la costa del caribe y con una fuerte circulación de productos de otras áreas como Guatemala, la península de Yucatán y el altiplano mexicano (se han encontrado vestigios arqueológicos que testifican estos hechos).
Las primeras exploraciones de Tulum fueron realizadas por J. L. Stephens y Catherwood en la primera mitad del s. XIX, posteriormente por S. K. Lothrop en 1924 y por Miguel Ángel Fernández en la década de 1930.
Además de la importancia arquitectónica del sitio hay vestigios escultóricos y de cerámica relevantes con un nuevo estilo de influencia tolteca. En lo arquitectónico el sitio está muy vinculado estilísticamente con la arquitectura de Chichén Itzá, dentro del horizonte maya-tolteca más tardío (fines s. XIV–primera mitad s. XV), siendo un rasgo característico la presencia de columnas y pilastras en los edificios. A este estilo clásico de la península de Yucatán y de las ciudades pequeñas de la Costa Caribe, como Tulum, se le ha llamado también Puuc, que cuenta, entre otros rasgos, con el uso de mascarones como elementos decorativos.
Sin embargo algunas estructuras conservan rasgos arquitectónicos de los sitios del Antiguo Imperio Maya. Un ejemplo de esto son las techumbres de los edificios, pues en Tulum están presentes tanto la techumbre de bóveda falsa que eleva los edificios, característica del Antiguo Imperio Maya (las piedras superiores quedan salientes en relación con las inferiores hasta que los muros se unen en un vértice), como los restos de techumbre plana armada con viguería de madera.
Uno de sus vestigios más destacados es el Templo de los Frescos, que caracteriza las plantas arquitectónicas del Nuevo Imperio Maya conformadas por recintos cuadrangulares interiores con una separación entre vestíbulo y santuario. Este edificio también presenta un segundo piso con una cámara reducida, un rasgo frecuente en la arquitectura del Antiguo Imperio, y tiene una decoración exterior mitomórfica: una representación del Dios Chac maya (de la lluvia), característico del Nuevo Imperio.
Otras estructuras importantes en Tulum son el Templo del Dios Descendente y el Castillo.
Asimismo Tulum se distingue por sus pinturas murales dentro de estos edificios, las cuales tienen influencias que no pertenecen a la cultura maya originaria. Los temas son principalmente mitológicos: representan en frisos o bandas a sacerdotes y dioses.
En el Castillo se conserva la representación de un dios Chac y un cocodrilo; en el Templo del Dios Descendente se conservan figuras de los dioses Itzamná (del firmamento y la noche), Chac y del Maíz. En el Templo de los Frescos se encuentran las pinturas murales más conservadas.
En la actualidad el parque nacional y el sitio arqueológico de Tulum cuentan con la infraestructura y los servicios necesarios para ser ampliamente visitados por el turismo
Fuentes de Información:
Toscano, Salvador, Arte Precolombino de México y la América Central, México, UNAM – IIE, 1952.
Gendrop, Paul, “Arquitectura Maya”, en Enciclopedia del arte Mexicano. Tomo I, México, SALVAT, 1982.
Archivo del Centro de Estudios de Historia de México Condumex. Fondo XXXIX de Colecciones diversas.
Arqueología Mexicana. Los Mayas. Historia y Cultura de los Antiguos Mayas.
México Desconocido Pasajes de la Historia No. 6 Quetzalcóatl y su época / noviembre 2002..
Palacios Rangel Rosa María
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