RESERVA DE LA BIOSFERA RÍA CELESTÚN
CELESTÚN, YUCATÁN

Fotografía: Enciclopedia de los Municipios de México. Yucatán

 

    La Reserva de la Biosfera Ría Celestún está situada a 80 kilómetros de la ciudad de Mérida, en una extensión colindante entre los estados de Yucatán y Campeche del litoral extremo noroeste de la península de Yucatán, un sitio de especial belleza marina expresada en su amplísima gama de azules.  
   El municipio de Celestún tiene una superficie de 868.63 kilómetros cuadrados y una altura promedio de tres metros sobre nivel del mar. Al norte limita con el Golfo de México; al sur con el municipio de Maxcanú; al este con los municipios de Kinchil, Tetiz y Hunucmá y al oeste con el Golfo de México y el estado de Campeche.
  En su relieve orográfico se distinguen dos zonas: la región costera con una leve pendiente que se convierte en lecho marino; y la del interior, una llanura de barrera con piso rocoso.
   Por su toponimia, Celestún significa espanto de piedra en lengua maya. No se tienen datos precisos acerca de sus antiguos pobladores pero en Punta Cambalam se han encontrado vestigios prehispánicos mayas, que establecen la existencia de un centro de abastecimiento de productos marinos que perteneció a la provincia de Ah-Canul.
   El pueblo de Celestún fue fundado en 1718, como una localidad dependiente de Sisal, sin embargo, por ser una región pantanosa, el lugar permaneció casi despoblado. Posteriormente, al suprimirse el Partido de Sisal en 1872, pasó a formar parte de Maxcanú hasta el año de 1918, en que la población se erigió como cabecera del municipio de Celestún. Por esas fechas se estableció la hacienda salinera de Real de Salinas, lo que originó que el sitio y sus comunidades aledañas se poblaran por la migración de pescadores que llegaron de otros sitios y se avecindaron para explotar la sal y practicar la pesca.
   Fue así que, a raíz de la explotación de las salinas, en los primeros meses de 1927 se produjo un auge económico de gran importancia para la región, que se truncó diez años más tarde a causa de un temporal que asoló el puerto de Celestún e inundó totalmente las charcas de secado de sal, lo que causó el desplome total de la producción salinera, que tuvo un resurgimiento a mediados de 1939, para decaer definitivamente en 1942, año que es considerado como el punto final de la industria salinera de Celestún.
   Los pobladores continuaron con su dedicación tradicional a la pesquería, a grado tal que con la pesca de escama, convirtieron a Celestún en el segundo puerto en importancia del estado, al contribuir con alrededor del cincuenta por ciento de la pesca de pulpo que abastece tanto al mercado nacional como al internacional. Asimismo, aunque muy disminuida y en un nivel artesanal, la producción de sal continuó.
   Como otro polo de desarrollo, en los últimos años se ha incrementado la prestación de servicios, principalmente los turísticos, que buscan capitalizar la presencia del flamenco rosado, un ave de espectacular belleza, cuyo hábitat, la Ría Celestún, se caracteriza por su gran biodiversidad.
   Sin embargo, el progreso trae consigo su contraparte. En el caso de Celestún, las demandas para el crecimiento de la población provocaron cambios en el uso del suelo que afectaron a las dunas costeras, los manglares y las selvas. Por su parte, la infraestructura de obras civiles, caminos, diques y escolleras provocaron la fragmentación del hábitat y cambios en la dinámica hidrológica.
  Aunado a lo anterior, aún subsiste la costumbre de utilizar los huevos de tortuga como alimento y existen también problemas por la contaminación de las aguas, resultante de la presencia de agroquímicos, desechos sólidos e hidrocarburos.
   Por otra parte, la creciente afluencia turística para observar las colonias de los flamencos ha ocasionado un aumento en el tránsito de embarcaciones en las rías, lo que perturba la actividad normal de las colonias. Asimismo, la belleza de la zona ha despertado el interés por desarrollar infraestructura para el turismo. 
   Ante este panorama, se determinó la necesidad de preservar la Ría Celestún como un ecosistema que requiere ser protegido, por ser el hábitat de diversas especies representativas de la biodiversidad nacional y mundial, de tal manera que su preservación o su deterioro tiene una trascendencia tal que afecta a toda la humanidad.
    Por consiguiente, el 27 de noviembre del año 2000 se decretó la creación de la Reserva de la Biosfera Ría Celestún, con una superficie de 81,482 hectáreas, que abarcan los municipios de Celestún y Maxcanú en el estado de Yucatán y Calkiní en el de Campeche. Una región de una gran biodiversidad, poseedora de ecosistemas tan diversos como: manglar, vegetación de dunas costeras, petenes, sabana, tulares, carrizales, selva baja inundable y selva baja caducifolia con cactáceas.
   La historia de la defensa de la biodiversidad en México tiene su origen en la figura de las áreas naturales protegidas, ya que con anterioridad al mes de octubre de 1974, en nuestro país no se conocía ni usaba la expresión Reserva de la Biosfera, hasta que, como resultado del VI Congreso Latinoamericano de Zoología y de la Primera Reunión Latinoamericana del Programa Hombre y Biosfera (MAB), de la UNESCO, por primera vez se habló sobre Reservas de la Biosfera.
   En el nivel político nacional se logró incluir a las Reservas de la Biosfera en el Plan Nacional de Desarrollo 1983-1988, como una modalidad funcional en el sistema de áreas protegidas, que prioriza las investigaciones ecológicas, el desarrollo experimental de recursos naturales renovables, y el uso óptimo y sostenido de los recursos faunísticos y florísticos.
   Hoy en día, los términos Reserva de la Biosfera y Reserva Especial de la Biosfera denominan a dos de las nueve categorías de área natural protegida, consideradas en la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente, publicada en el Diario Oficial de la Federación del 28 de enero de 1988, en donde las Reservas de la Biosfera adquieren figura jurídica a nivel nacional, mientras que en el ámbito internacional, la Red Mundial de Reservas de la Biosfera, es auspiciada por el Programa MAB de la UNESCO.
   El surgimiento en 1976 de las dos primeras Reservas de la Biosfera en el estado de Durango, determinó el método de trabajo denominado modalidad mexicana, en donde la participación de las poblaciones locales resulta fundamental para garantizar la protección de las áreas a largo plazo.
   Una de las características intrínsecas y singulares de las Reservas de la Biosfera en su modalidad mexicana es el establecimiento de contactos con ejidatarios, comuneros, pequeños propietarios, ganaderos, forestales, administradores públicos y políticos locales, a quienes se convoca para participen y apoyen la idea de constituir áreas protegidas. De manera paralela al proceso social se organiza la investigación en ecología animal, fitoecología y uso de recursos naturales, se inician los inventarios de flora y fauna de vertebrados, se establecen áreas permanentes de experimentación en la zona de amortiguación y cuadrantes para el estudio de las comunidades de vertebrados en la zona núcleo.
   En el caso de la Reserva de la Biosfera Ría Celestún, la razón por la que se protege esta área, es porque constituye el principal hábitat para la alimentación y reproducción del flamenco rosado (Phoenicopterus ruber ruber). Este flamenco es un ave acuática gregaria que se distribuye en México a lo largo de la costa de la península de Yucatán, desde Ría Celestún al occidente hasta Holbox al oriente, aunque ocasionalmente se reporta su presencia más al sur, en algunas lagunas de Quintana Roo.
   El flamenco rosado prefiere las zonas más protegidas de las rías o lagunas costeras con aguas poco profundas de alta salinidad y suelos fangosos, en donde se reproduce la Artemia salina, un crustáceo que constituye su principal alimento y le otorga el color rosado a sus plumas.
   El objetivo de conservación es un estero hipersalino de muy escasa profundidad, que facilita la evaporación del agua, y promueve la existencia de la Artemia y los flamencos que la consumen. Estos esteros se forman por acumulación y deposición de arena debida a las corrientes marinas.
   El sustrato geológico corresponde a calizas cársticas del cuaternario, que conforman la porción más joven de la Plataforma Yucateca, en la mitad norte de la península. Ahí se localizan cenotes o dolinas y manantiales de agua dulce, mientras que en la costa predominan arenas y ciénega. El clima es tropical subhúmedo, con lluvias en verano, la temperatura media es de 26 grados centígrados.
   Los ecosistemas predominantes en las regiones norte, sur y este, corresponden a la vegetación de selva baja caducifolia, mientras que en el litoral abundan las especies como el cocotero, el chit y el mangle. La flora cuenta con especies de afinidad centroamericana y caribeña. Algunas sólo se encuentran representadas en los estados de Yucatán y Quintana Roo, como la flor de mayo, la kuká, la palma chit, el tasiste y la palma real.
   La duna costera presenta plantas xerófilas tropicales, palmas y suculentas. Las especies características son: el sisal, la uva de mar, el nakax, la palma chit, la kuká, la anacahuita, el nopal, el cactus, y la Sikil-ha\'xiu. Por su parte, la selva caducifolia tiene diversas cactáceas.
   Los petenes se forman alrededor de los manantiales de agua dulce y tienen el aspecto de una selva en forma de anillo. En el centro de los petenes se pueden encontrar numerosas especies de árboles y palmas. Hacia los extremos se encuentra el palo de tinte y otras especies características de la selva subperennifolia inundable. En la zona media se encuentra un anillo formado por la palma tasiste y el mangle botoncillo.
   Hay 554 especies de fauna reportadas, en las que se incluyen 15 endémicas de México y dos de Yucatán; de mamíferos se conocen 55, de ellos se encuentran en peligro de extinción: el mono araña, cinco especies de felinos y el oso hormiguero. También existen 333 especies de aves, de las cuales 177 son residentes, 142 migratorias y 14 presentan poblaciones de ambos tipos. Destacan el flamenco rosado, el gallito de mar, la gaviota de playa y la golondrina de mar, todas estas aves son anidantes activas en la región y se estima que en su conjunto forman una población de 10,000 individuos.
   La herpetofauna incluye 95 especies, entre las que destacan diversos reptiles como la cantil nauyaca, la boa y los cocodrilos. En lo que se refiere a los anfibios se encuentran los sapos del género Bufo que abundan en manglares someros, así como las ranas. Los peces que habitan los cenotes incluyen a las especies endémicas Typhliasina pearsei y Ophisthernon infernale. En el interior del estero se puede encontrar bagre, postá, mojarra prieta, armado, lisa y robalo. De los invertebrados son característicos la cacerolita, el cangrejo terrestre, los caracoles ylasalmejas.
   Año tras año llegan a la porción norte de la península de Yucatán más de 300,000 aves acuáticas migratorias, que invernan además de en Ría Celestún, en Ría Lagartos, Bocas, Dzilam de Bravo y El Palmar. Por otra parte, las playas de las reservas son una de las principales zonas de reproducción de las tortugas de carey y blanca. Por último, la cacerolita, artrópodo marino que constituye un fósil viviente, utiliza las playas arenosas y parte del estero de las rías para reproducirse, tiene una distribución que abarca desde la península de Yucatán hasta Isla del Carmen, Campeche.
   La Reserva de la Biosfera Ría Celestún es administrada por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONAMP), y cuenta con el apoyo financiero del programa GEF (Global Enviromental Fund) a través del Banco Mundial. Su programa de manejo contempla los componentes de conservación, desarrollo social, investigación científica y monitoreo ambiental.
   En la actualidad se llevan a cabo diferentes proyectos consistentes en los siguientes estudios: hidrológico, monitoreo de aves, restauración y protección de humedales, intensificación y diversificación de la ganadería, educación ambiental, agroforestería y desarrollo pesquero, además de vigilancia y ecoturismo.

Fuentes de Información:
Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas.
Enciclopedia de los Municipios de México. Yucatán.
Secretaría de Ecología del Gobierno del Estado de Yucatán. 
Reyes-Castillo, Pedro. Las Reservas de la Biosfera en México: Ensayo histórico sobre su promoción. 1991.

Montañana Palacios Delfín Milton. Biología y Ecología, Notas y relatoría medioambiental.