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Conocida
popularmente como “Santa Crucita”, la parroquia de Santa Cruz construida
originalmente en 1681, fue reconstruida en 2 ocasiones, debido a los estragos
del tiempo, aunado a un inclemente descuido al que estuvo sometida durante
años.
Enclavada en la calle de Clavijero 256, en la colonia Tránsito,
de la delegación Cuauhtémoc, no se tienen informes de quienes
fueron los religiosos que erigieron este inmueble.
En un principio sólo fue una pequeña capilla de planta rectangular,
construida de piedra, que contaba con una sacristía aún
de menores dimensiones. En la portada se conserva la inscripción
que dice: “Abril 25 empezó esta obra y se acabó el 9 de
julio de 1681”.
La portada está formada por 2 cuerpos y un remate. El cuerpo superior
lo conforma como elemento central a un vano en forma de cruz cubierto
por un vitral. A los costados se encuentran varios nichos trazados de
medio punto sobre algunos guardapolvos de colores.
Por lo que respecta al altar, éste fue de madera y actualmente
de mosaico. Este templo perteneció al curato de Santa Cruz Acatlán.
Los primeros muebles que tuvo esta iglesia, fueron donados por un señor
de nombre José Encarnación Valdéz el 23 de febrero
de 1803, en lo que fue parte de la primera reconstrucción.
Posteriormente, el 4 de febrero del año siguiente fue bendecido
el atrio que servía de cementerio; mismo donde en 1859 fueron inhumadas
todas las víctimas del cólera que azotó la capital
del país.
Pasada la Revolución y el clima de enrarecimiento político,
en ese mismo lapso el inmueble fue abandonada, por lo que de acuerdo a
un dictamen emitido en 1929:
“Se encontró en un estado lamentable: las dovelas de uno de los
arcos de la capilla estaba completamente destruidas, mientras que su cúpula
se halla desgranada. La pequeña torre de la iglesia se ha derrumbado
en parte, en tanto que los muros presentan graves cuarteaduras”.
Por ello, se le encargó al arquitecto José Luis Olvera la
reconstrucción total de la parroquia. Al año siguiente,
específicamente el 30 de enero fue declarada Monumento.
Sin embargo, los pesares para este inmueble no terminaron ahí:
en 1952 en unas obras de simple remodelación, estuvieron a punto
de acabar con el formato original de la edificación. Afortunadamente
no afectó la estructura de éste.
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