PARROQUIA DE SAN SEBASTIÁN MÁRTIR
Centro Histórico. Ciudad de México

 

Una de las primeras iglesias que se construyeron en nuestro país, fue la parroquia de San Sebastián Mártir; edificada por determinación de la Segunda Audiencia sobre lo que fue el Calpulli de Atzacoalco en 1531 y signo de gracia y sencillez en su arquitectura.

Situado en la calle de Rodríguez Puebla casi esquina con Bolivia, en pleno Centro Histórico de la Ciudad de México, este inmueble fue declarado Monumento Histórico el 9 de febrero de 1931.

El Obispo Sebastián Ramírez de Fuenleal ordenó que la iglesia estuviese bajo el resguardo de la Orden de los Franciscanos, mismos que en 1586 la cedieron a los religiosos Carmelitas Descalzos debido a una Real Cédula emitida por el Virrey Alvaro Manriquez de Zúñiga.

Posteriormente, en 1607, asumieron el control de la parroquia los Agustinos, para finalmente en 1750, formó parte del Clero Secular. Su primer clérigo fue el padre Tomás José Pichardo.

Este predio consta de templo, sacristía, bautisterio y dos capillas que se comunican con la nave; la casa cural es de dos pisos, cuya construcción circunda a un pequeño claustro además de una capilla con advocación a Nuestra Señora de la Soledad.

El templo es de una sola nave de planta rectangular, dividido en seis tramos para cinco arcos triunfales y se cubre como sus anexos con envigados. Los muros son de mampostería mixta de piedra y tezontle.

A la derecha se levanta la torre de un cuerpo campanario rematado por una cupulilla con linternilla. La fachada principal la forma un vano con cerramiento de medio punto, flanqueado por dos pilastras unidas por un cornisamento, sobre el que se halla un nicho ocupado por la estatua de San Sebastián, situada entre dos estípes y con una ventana cuadrangular de cada lado.

El pequeño atrio limitado al frente por una citarilla de pequeños arios de barro cocido sobre un rodapié de mampostería.

De acuerdo a una descripción de principios del siglo XX, el altar mayor es de madera con una puerta labrada en latón; la escultura tallada del mismo material de San Sebastián que mide 1.40 metros se encuentra en la parte alta del camerín en un trono también de madera.

La capilla del Sagrario tiene el estilo churrigueresco, con una escultura de la Virgen de la Soledad, así como óleos de San Antonio y San José. Por lo que toca a la capilla de la Purísima, la pintura de esta santa se puede ver con un vestido superpuesto de seda adornado con rayos del astro rey.

La iglesia tiene un coro apoyado sobre un enorme puente de madera con zapatas labradas. Cabe mencionar que las capillas laterales tienen altares dorados con adornos del siglo XVIII. Destaca un púlpito policromado profusamente labrado.

Sin embargo el inmueble ha sufrido diversos percances: en 1904 se efectuaron obras de reparación ya que había demasiadas cuarteaduras, se colocaron cielos y se cambiaron varias tablas podridas.

De igual manera, cuatro años después se derrumbó parte del techo. En 1933 se tuvo la intención de realizar trabajos de remodelación, mismos que fueron suspendidos porque el proyecto rompería con el estilo original de la construcción.

Con las restauraciones efectuadas, ya queda poco del inmueble original que data del siglo XVI, la parroquia de San Sebastián Mártir es de carácter histórico con varios detalles artísticos dignos de admirarse.

 


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