SENADO DE LA REPÚBLICA
Centro Histórico de la Ciudad de México

Escenario de encendidos debates parlamentarios, la vieja casona situada en Xicoténcatl 9 - nombre del general tlaxcalteca que combatió a las tropas españolas - en el Centro Histórico de la Ciudad de México, ha sido testigo desde el siglo XVII de los largos y sinuosos caminos que ha recorrido nuestro país.

Sede actual del Senado de la República, hace casi 400 años este inmueble fue utilizado como una institución educativa conocida como Colegio Seminario de Nuestra Señora de Santa Ana, a cargo de la Compañía de Jesús. La fundación del colegio fue costeada por la señora Mariana de Aguilar y Niño y su esposo, Melchor de Cuellar, quienes donaron 100 mil pesos para este fin y a cambio recibieron las escrituras de la propiedad.

Sin embargo, los recursos no fueron suficientes y tuvo que intervenir el capitán Andrés Carvajal y Tapia con 120 mil pesos más, por lo que la institución modificó su nombre por el de San Andrés. Más tarde los novicios fueron trasladados al Colegio de Tepotzotlán, por lo que las instalaciones sirvieron como casa de ejercicios espirituales y residencia de los padres procuradores de provincia.

Poco después, el 27 de noviembre de 1770, la Junta Superior de Aplicaciones acordó que este edificio fuera acondicionado como hospital general que atendiera a personas enfermas de todo menos de lepra y demencia incluso, recibieron atención presos provenientes de la Cárcel de la Diputación de nueva cuenta, la carencia de dinero impidió que este proyecto cumpliera las expectativas, por lo que fue hasta 1779 cuando debido a una terrible epidemia de viruela, el Arzobispo de México, Alonso Núñez de Haro y Peralta, solicitó al Virrey en turno le otorgara este nosocomio para atender a los enfermos de este mal.

Así pasaron los años en que funcionó el nuevo Hospital General de San Andrés, ya secularizado por un decreto emitido el 2 de febrero de 1861, aunque 26 días después hubo una nueva ordenanza y el hospital pasó a manos de la Dirección General de Beneficencia Pública.

Vino la guerra de Independencia y los males económicos. De hecho, a un costado había una iglesia en la que se reunía un grupo de críticos al gobierno republicano de aquella época. Por esa razón, las autoridades ordenaron la demolición de este centro religioso y quedó abierta a la circulación de la calle de Xicoténcatl, y el hospital quedó dividido en dos partes.

En 1922, la Dirección General de Bienes Nacionales envió un escrito a la Secretaría de Gobernación en el que pedía la incorporación de este inmueble de 1, 836 metros cuadrados y cuyo valor ascendía a 185 mil 600 pesos, para la Lotería Nacional. La respuesta fue positiva, aunque la construcción se encontraba en ruinas y a punto de derrumbarse. El Presidente Emilio Portes Gil decidió devolverlo a la Beneficencia Pública del Distrito Federal; decreto que no pudo ser cumplido ya que la propiedad era considerada de uso exclusivo de la Federación.

En 1931 el general Juan Andrew Almazán titular de Caminos Nacionales, intercedió para que luego de que originalmente el inmueble se destinara a esa dependencia, que erogó en arreglos y remodelación la cantidad de 114 mil pesos, fuera nacionalizado y se pusiera a disposición de la H. Cámara de Senadores. Empero, todavía se gastó millón y medio de pesos más para mejoría de las instalaciones.

  Justo en la esquina con Donceles funciona la llamada Cámara Alta. La fachada principal que conserva un rodapié de piedra en color negro, da a la plazuela "Sebastián Lerdo de Tejada", en el que hay una escultura de este personaje efectuada por el Taller Canessi en 1971. El edificio actual consta de dos pisos por la parte exterior.

Todas las ventanas son de hierro forjado y tienen un marco de cantera y cancelería de cedro. Tiene un gran patio central delimitado por 12 arcos escárzanos y en el centro domina la estatua del "Mártir del Senado", Belisario Domínguez; su actitud nos remite al momento en que elevó su enérgica protesta contra el régimen de Victoriano Huerta. Su autor fue Miguel Miramontes y fue donada por el pueblo de Jalisco.

Entre la primera y segunda planta puede observarse un friso de cantera con azulejos de Talavera. El primer nivel aloja oficinas de senadores y pueden admirarse sobre los muros del corredor de acceso, dos lienzos de la pintora Silvia Pardo alusivos a la Independencia, la Reforma y la Revolución.

A los lados de la escalera principal, se hallan murales de Jorge González Camarena, en lo que aparecen los creadores del Senado de la República, tales como Francisco Zarco, Valentín Gómez Farías, José María Morales Mora, Fray Servando Teresa de Mier, Miguel Ramos Arizpe y Ezequiel Montes, entre otros. En la otra pintura están Benito Juárez y Sebastián Lerdo de Tejada, conocidos como "Autores de la Restauración del Senado".

El salón de sesiones tiene 128 escaños para igual número de legisladores, así como lugares para el público, al que se entra por una puerta con vitrales emplomados. Al frente del recinto está un presidium que cuenta con cinco lugares para el presidente, los vicepresidentes y los secretarios de la Mesa Directiva. Arriba, figura el escudo nacional tallado en madera y el lema de Vicente Guerrero: "La Patria es primero". A los lados están dos bustos de bronce; uno del General José María Morelos y Pavón, y otro de Belisario Domínguez.

A los costados del salón principal se hallan los salones de la Gran Comisión y el "Luis Donaldo Colosio", donde se pueden apreciar cuadros de los presidentes de las legislaturas anteriores.

Al salir de este lugar se pasa a una pequeña área que muestra sobre la puerta del elevador, el lema de Morelos: "Como la buena ley es superior a todo hombre, las que dicte nuestro Congreso deben ser tales, que obliguen a constancia y patriotismo". Junto, se encuentra el "Muro de Honor", en el que están grabados los nombres de los ganadores de la medalla "Belisario Domínguez", que es entregada cada 7 de octubre de cada año. Un óleo llamado "Estudio Cabeza de Zapata" del artista González Camarena está ubicado a un costado de la oficina de la Presidencia de la Gran Comisión.

Cabe destacar que este bello e histórico inmueble puede ser visitado casi todos los días, con el propósito de que las gestas de la nación sean recordadas por todas las generaciones.


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