SECRETARIA DE EDUCACIÓN PÚBLICA
Centro Histórico. Ciudad de México

Inmueble SEP
Varias Secretarías tuvieron al edificio bajo su responsabilidad. El proyecto de construir ahí el edificio el Ministerio de Justicia fue rechazado y en 1917 pasó a la Secretaría de Guerra y Marina. Finalmente, en 1923, terminó bajo la jurisdicción de la SEP quien muy pronto instaló ahí la Biblioteca Iberoamericana que hoy contiene parte de la obra mural y pictórica de Roberto Montenegro, Luis Nishizawa y Raúl Anguiano..

 

El inmueble que alberga actualmente a la Secretaría de Educación Pública tiene una historia de más de 400 años en la que fue convento, aduana, biblioteca y oficinas de gobierno.

El edificio, localizado en la manzana que forman las calles de Venezuela, Argentina, Luis González Obregón y Brasil, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, fue, en tiempos prehispánicos, parte del inmenso Centro Ceremonial de Tenochtitlan por lo que en el lugar se han encontrado varias piezas arqueológicas. Unos años después de la conquista, en 1594, a iniciativa de un grupo de monjas concepcionistas se construyó ahí una primera iglesia que luego fue derruida hasta que, entre 1639 y 1648, se reconstruyó con un estilo barroco sobrio, bajo la dirección del arquitecto jesuita Luis Benítez. La obra contó con el apoyo de Alvaro de Lorenzana, de quien se decía era "uno de los hombres más ricos, que en este reino y fuera de él, se conoció". Sin embargo, Lorenzana falleció y los trabajos quedaron suspendidos. Finalmente Sancho Sánchez de Mañón donó 20 mil pesos para concluirla. Su costo total fue de 100 mil pesos. De estos tiempos data también el convento de la Encarnación.

Varias obras se hicieron en los siguientes años. En 1676, en la esquina que forman Brasil y Venezuela, se instaló la Red Aduanal que 12 años después se extendió hasta la calle de Luis González Obregón. Posteriormente, entre 1779 y 1792, se construyeron varios claustros neoclásicos a cargo del arquitecto Miguel Constanzó.

En 1861, como resultado de las Leyes de Reforma expedidas por Benito Juárez, las religiosas fueron trasladadas al convento de San Lorenzo, donde permanecieron hasta su exclaustración. El predio se dividió y ahí se ubicaron la Escuela Nacional de Jurisprudencia, la Escuela Normal de Varones y la Escuela Secundaria para Niñas que más tarde ser convertiría en la Escuela Normal para Señoritas.

Varias Secretarías tuvieron al edificio bajo su responsabilidad. En 1867, fue la Secretaría de Hacienda y Crédito Público que, por alguna razón, permitió que el templo continuara abierto al culto público. El proyecto de construir ahí el edificio el Ministerio de Justicia fue rechazado y en 1917 pasó a la Secretaría de Guerra y Marina. Finalmente, en 1923, terminó bajo la jurisdicción de la SEP quien muy pronto instaló ahí la Biblioteca Iberoamericana que hoy contiene parte de la obra mural y pictórica de Roberto Montenegro, Luis Nishizawa y Raúl Anguiano. De igual manera, se incluyeron en el inmueble dos casas particulares edificadas en los siglos XVIII y XIX respectivamente.

En el edificio destacan los murales realizados por Diego Rivera, entre 1923 y 1928, en los patios Principal y Juárez, a los que el artista llamó como patios del Trabajo y de las Fiestas. En la planta baja los murales evocan escenas de la Pasión de Cristo, mientras que, en el primer nivel, representan el trabajo intelectual, las ciencias y el arte en nuestro país. Este sitio está decorado con los escudos de armas de los estados de la República.

 

Por lo que toca al segundo nivel, el muralista exaltó a los trabajadores y a las luchas revolucionarias, ahí se encuentran imágenes de Cuauhtémoc, Felipe Carrillo Puerto, Emiliano Zapata y Otilio Montaño junto con estrofas de los corridos: "La Balada de Zapata", "La Revolución Agraria de 1910" y "Así Será la Revolución Mexicana". Estos murales constituyen una crítica mordaz a los detractores del artista.

Otras obras representan paisajes naturales y humanos de México y algunas de las principales tradiciones populares, religiosas y políticas de nuestro país. Destacan también del mismo autor, "El Arsenal" con la figura central de Frida Kahlo y en el que también se puede ver a David Alfaro Siquieros y el grupo de intelectuales llamados "los Sabios". José Vasconcelos aparece de espaldas ya que, a pesar de haber sido él quien inicialmente invitara a Diego Rivera a realizar esta obra, para el momento en que se pintó existía gran distancia entre ellos.

Además de los 120 murales de Diego Rivera, encontramos otras obras de importancia como los frescos del artista francés Jean Chalot y dos más de Amado de la Cueva y un mural de David Alfaro Siqueiros titulado "Patricios y patricidas".

Además de los 120 murales de Diego Rivera, encontramos otras obras de importancia como los frescos del artista francés Jean Chalot y dos más de Amado de la Cueva y un mural de David Alfaro Siqueiros titulado "Patricios y patricidas".

En el edificio se encuentran algunos textos acerca de la vida de lo que fue el convento de La Encarnación, así como una reproducción del lugar en el que fueron enterradas las monjas junto con dos osamentas completas. También están reproducciones de litografías que muestran espacios del centro histórico durante el virreinato como la Plaza de Santo Domingo, la Real Aduana y el edificio de la Inquisición.

En el pasaje llamado "Maestros Mexicanos", que une el patio interior con la zona donde estaban los antiguos claustros se encuentran los bustos de siete mentores e intelectuales nacionalistas del siglo XIX, forjadores del sistema educativo.

 


© Derechos Reservados conforme a la Ley, DGPIF, noviembre del 2002.